Un día en la vida de Kurt Cobain… en el 50 aniversario de su nacimiento

MONDO INSONORO SE HA PASADO 24 HORAS EN LA CABEZA DEL KURT COBAIN DE PRINCIPIOS DE LOS 90, Y ÉSTE HA SIDO EL RESULTADO

08:00 a.m: “Joder, he vuelto a madrugar, y yo no quería… Quería sobar hasta las tres de la tarde, como cuando me sentaba bien el caballo… Seguro que tras esa puerta de ahí está el adefesio ese con el que me he casado… Es que mira que soy gilipollas; ni depresiones ni hostias, es que soy imbécil… ¿A quién se le ocurre? ¿Has visto como huele, tío? ¡Es repulsiva!”. Las inquietudes asaltan al bueno de Kurt desde primera hora de la mañana, así como abre los ojos. Courtney Love hiberna en su madriguera, en el desván.

09:10 a.m: “¡No me da la puta olla!”. Sigue en la cama.

09:45 a.m: “¡Oh, cielos, me deprimo muchísimo!”. Todavía no se ha levantado de la cama.

10:12 a.m: “¡Ay, qué mal estoy! ¡Llevadme a un bar!”. Sigue en la cama.

11:20 a.m: Cobain se arrastra hasta el baño, donde sabe que hay un cenicero, y rebusca entre las colillas. No hay ni un sólo mate del que se pueda aprovechar algo, así que decide levantarse e ir a por tabaco -a la cocina-. Va a hurtadillas, temeroso de despertar al monstruo que hiberna en el desván.

12:00 a.m: en la portada del Seattle Times hay una noticia sobre la banda. “Los Nirvana volverán a rodar así como su líder espabile”. “¡Ay, qué presión, qué famoso soy, no puedo con la vida!”. ¡Me cago en Dios, se ha vuelto a la cama!

12:05 p.m: “¡Jamás debí haber fumado de aquel porro!”. Llora.

12:20 p.m: “¡Yo que quería telonear a Guns N’ Roses y he acabado teloneando a la chuta! ¡Ay, qué mal que estoy, que alguien me traiga una birrita, y tabaco!”. Llora más.

13:14 p.m: suena el teléfono. Tras pensárselo dos veces, descuelga. Es Richard Fox Calvin, director comercial de la marca de muñecas Barbie; está interesado en sacar una linea de Kurt Cobain. El músico se queda en silencio un buen rato. Cree que le están vacilando. Cuelga el teléfono. Llora más. En realidad iba en serio lo de hacer Barbies con su cara.

14:02 p.m: Kurt baja a la cocina. Desde ella se escuchan los ronquidos fantasmagóricos del monstruo. Entre ronquido y ronquido, eructa. Es horrendo. “Jopé, en realidad la amo, no debí haber pensado mal de ella al despertarme, jamás me ha hecho nada malo, es perfecta”. El grunge mola, pero este tío es el perfecto imbécil.

15:55 p.m: introduce la cinta de ‘Vitalogy’, último trabajo de Pearl Jam -recién salido al mercado- en el reproductor. Suspira. Da al play. “¡Joder, ellos sí que saben! ¡Eddie Vedder es un puto señor! ¡Cómo lleva los galones! …y yo que sólo quiero llorar”. Llora una vez más; llora mucho.

16:50 p.m: tiene un momento de lucidez, y llama a Dave Grohl. “¡Tío, tío, tío, ya tengo título para el nuevo disco de Nirvana, se va a llamar Foo Fighters! ¿Tienes papel y boli? Anota, que te recito las letras, melodías y una idea que se me ha ocurrido para un documental”.

18:38 p.m: fin de la conversación con Dave. En la MTV salen góticos de mierda. Corre a la habitación, y se vuelve a meter en la cama. Llora.

19:38 p.m: se queda dormido. Sueña con que el del bajo -ese que ni se acuerda de cómo se llama- se cae por las escaleras. Rompe a reír. Luego sueña que está deprimido… No, disculpadme, en realidad está despierto, no lo sueña.

20:00 p.m: vuelve a la cocina, a ver si es capaz de comer algo. En la nevera sólo hay crema de cacahuete y aritos de cebolla con moho. También hay varias compresas usadas. “¡La quiero tantísimo! Ojalá no estuviese hibernando, la necesito”. No entendemos muy bien si se refiere a su esposa o a la heroína. ¿En serio que no se va a dar cuenta de que su principal problema es esa hija de perra? ¡Qué mala hostia!

21:02 p.m: “He vuelto a perder el día en hacer nada, ¡me quiero morir!”. Se desploma en el sofá del salón.

21:03 p.m: en la MTV siguen saliendo góticos por todas partes. La presentadora habla de no sé qué cosa rara llamada nu metal. Kurt no entiende nada.

22:00 p.m: en frente de él, y apoyada contra la cuna, está su guitarra Fender. “¿Qué coño es eso? ¿Una escoba rara?”. Luego cae en la cuenta. Se deprime. No se ve con fuerzas para ponerse a trabajar en el nuevo disco, ‘Foo Fighters’. Llama a Dave; “Oye, tío, creo que deberíamos descartar toda esa mierda que te dije antes, es demasiado moja bragas”. Dave se pone a la defensiva; “¡Pues a mí me parece que está de puta madre! ¿¡Vale!?”. Cuelga sin despedirse.

23:00 p.m: llora.

23:34 p.m: recibe una llamada anónima. “Oye, mira, que he estado escuchando tu último disco y estoy planteándome el iniciar acciones legales contra Nirvana, por haber tenido los santos cojones de copiar al Rey del Pollo Frito”. Cuelga de inmediato. Le invade la paranoia. No podría soportar un enfrentamiento, y encima con un monarca.

00:13 a.m: consigue relajarse un poco. Busca en la enciclopedia al Rey del Pollo Frito. No viene nada; “Joder, ya podría alguien haber inventado la Wikipedia, ¡putos 90!”.

00:58 a.m: vuelve a meterse en cama. Esa llamada anónima le ha afectado bastante.

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