Análisis del Sónar Festival 2017 (primera parte)

REPASAMOS -UNO POR UNO Y BREVEMENTE- LOS NOMBRES QUE COMPONEN EL CARTEL DE ESTA NUEVA EDICIÓN DEL SÓNAR

 

Aethereal Arthropod: el rastas con el que me fumaba los porros hace media docena de años; era como un hermano, hasta que los malos viajes nos distanciaron -en parte su música me los provocó; eran buenos tiempos-. Va en serio, estoy orgulloso de este hijo de perra; su música es más o menos como tener migraña y que alguien se ponga a picar piedra con una taladradora de suelo -lo digo en el buen sentido-. Dentro de cientos de años la gente del futuro -que se habrá dado cuenta de que lo del cambio climático era mierda de hippies, de golpe y a basa de fuegos artificiales- escucharán esta vaina, solo que ahora a la mayoría no nos da la puta olla. En el futuro el cambio climático habrá reducido a una horda de deformes subnormales a la humanidad, y conscientes de nuestra deformidad atenderemos a otro tipo de sonido más acorde con nuestro estado neuronal; ahora a la peñita le mola el Instagram, ir a la última, y el indie de mierda, pero tras el desastre que se avecina no nos quedarán más cojones que mediar con el Apocalipsis -en Mondo Insonoro lo deseamos profundamente-. En serio, el tío sabe muy bien lo que hace -por algo está en el cartel del Sónar-. En el futuro no existirá el indie de mierda; aún con todo no se presenta tan mal la cosa.

Aitor Etxebarria: ‘Doctore Esnatu Gara’ es un temazo, y el resto del disco es para flipar. Todo un descubrimiento; por cosas como esta es que nos flipa tanto el Sónar. En el tema ‘Tía Luisita’ , la tía Luisita se pone a hablar de la vida en Guernica, y de su padre monárquico. Viniendo de nosotros parece que sea una de nuestras chorradas, pero va en serio, y el resultado del conjunto es un precioso viaje íntimo; una sensación que se te abraza al alma. Nos encanta este tío.

AJ Tracey: rapero negro que habla de “fuck” con la “police”, y “fuck the police bitch”, “chips”, “nigga nigga nigga”, y algo sobre su “very big dick in your fucking white ass”… Espero que nadie dispare a mi amigo; siempre he querido hacerlo yo.

Amnesia Scanner: más mierda sórdida; música de Apocalipsis.

Anderson .Paak & The Free Nationals: rapero no caucásico con aires funk y mucho ritmo -odia menos que el anterior-, en compañía de alguien llamado The Free Nationals; el cartel es muy largo, y me he acabado escuchando el disco entero de Aitor Etxebarria.Andy Stott: Trentemøller como si no quisiera ser mainstream. DJ oscurete, con toques trip hop y temas que arrancan a los tres minutos de empezar; melodías desiguales, violentas, cambiantes… me imagino colocado de DMT escuchando en bucle a Andy, y desestimando cualquier posibilidad de volver en mí; la conclusión de lo anterior es que nos la pone muy pero que muy gorda.

Anímic: sublime, una descarga muy fina de ritmos desiguales que se te meten en el cerebro quieras o no. En ocasiones se ponen suaves, y te dan ganas hasta de llorar, porque tocan tantos palos, y tan bien, que ni siquiera sabes a qué te expones, pero te encanta exponerte. Igual vas colocadérrimo, y es por eso, pero da igual porque mola de cojones lo que hacen.

Arca (live) & Jesse Kanda (AV): como si Standstill se hubieran pasado con el popper, y Enric Montefusco se te estuviera rebozando contra la espalda, susurrándote cochinadas. Iremos seguro.Avalon Emerson & Courtesy: un respiro entre tanta electrónica pasada de vueltas; si te da un mal viaje, pasarte a escuchar un rato a esta gente puede librarte de acabar agazapado entre los contenedores, llamando a tu madre -que no te quiere-.

Bad Gyal: en la Mondo Sonoro hablarán de ella como “trap clásico” -ya lo hicieron con Los Santos-, o algo así; luego somos nosotros los que decimos gilipolleces. Trap, sin más. Nos hemos hecho viejos. Un montón de adolescentes nos llamarán carcamales por llamar a cada cosa por su nombre, y al trap broza. Jamás nos invitarán a una fiesta de modernos de la Vice, y ello nos hace sentir orgullosos de este panfletucho de mierda.

Bawrut: una suerte de electrónica pegadiza; de esas propuestas que te hacen creer de nuevo en la electrónica -y el LSD-.

 

Beautiful Swimmers: ‘boiler room’ debería considerarse un nuevo género de música alternativa electrónica; cuando algo no tiene una forma definida, y te engancha con el sonido, suena a boiler room… Joder, de no ser por las drogas en España seguiríamos escuchando zarzuela.

Bejo: solo tienen un tema en spotify; es como si Enrique Iglesias fuese todavía más deleznable, da tiña escucharle. Mítico absurdo trap con letras vejantes, donde la mayor parte del mensaje -por llamarlo de alguna manera- se pierde dada la escasa pronunciación presente en el recital -al menos a los raperos yanquis de los noventa se les entendía algo de vez en cuando- seguro que para Mondo Sonoro son unos putos genios. Si les buscas en Google corroboras lo anterior, descubriendo que la imagen no acompaña; es como una especie de Prince del Calzedonia que se esfuerza tanto en tener estilo que acaba pareciendo un papagayo discapacitado intentando encajarse las gónadas en unos pitillo de lycra femeninos de la talla treinta y dos. Iremos a verles, solo por joder.

Benji B: de esos músicos de electrónica -que suena a boiler room- que dentro de treinta años tendrán más discos con “caras B” que discos con “caras A”.

BFlecha: a ver, si el trap es así tampoco pasa nada; si no te acaba de entrar, con no escucharlo basta, al menos no da vergüenza ajena. Tiene buena voz, y las bases molan. La letra no es una obra de arte, pero al menos queda claro que su responsable no es una paleta sin puta idea de componer -tratándose de trap es casi como si la coronásemos como la mejor propuesta del festival; no hemos utilizado las palabras mierda, bosta o basura ni una sola vez-. Nos gusta, aunque todavía es muy pronto para ir a verla; necesitamos cultivarnos aunque sea un poco en el género.

Boris Chimp 504: muy experimental, tanto con el sonido como con las visuales -los videoclips son videoarte en estado puro-. De esos directos que son casi como un a un museo de arte conceptual, con la diferencia de que mola porque vas pedo, y seguramente colocado.

BSN Posse: muchos dirán que es IDM, y otros house; para nosotros es eso que acabas escuchando en la Razz a las cinco y media de la mañana, cuando ya no sabes ni cómo cojones has llegado al lugar.

C. Tangana: eructo vaginal.

Carl Craig presents Versus Synthesizer Ensemble: cita ineludible. La experimentación llevada a la cúspide de la originalidad. Nos flipa -y siempre flipará- este tío. ¿Alguien tiene un buen camello de setas?

Cashmere Cat: la he buscado en Spotify y ponía “feat. Ariana Grande”, así que a tomar por el culo; que vayan los guiris a verla.

Cerrone: desde los setenta produciendo música electrónica, ¡la vieja escuela! No verle equivale a ir al Primavera y no ver -aunque sea- un par de temas de Van Morrison, por aquello del “qué dirán”.

Ches: queso en inglés mal escrito.Christian Tiger School: sin darme cuenta llevo escuchándoles casi una hora, se me ha ido el santo al cielo. Es como si RJD2 -uno de mis ídolos en esto de la electrónica- jamás hubiese tenido un mal viaje. Cojonudos.

Clams Casino: uno de esos raperos con cojones que saben hacer algo más que cagarse en los muertos de alguien -aunque poco le cuesta ponerse bestia, y mandar a tomar por el culo a unos cuantos-. Nos mola, las bases son sublimes.

Clara 3000: música de desfile de moda.

Clark: una maravilla de propuesta; electrónica experimental muy bien horneada. Seguro que vamos y acabamos la noche vomitando en una esquina -ese es el mejor momento del Sónar; significa que empieza el mañaneo-.

Closing Night “Death Speaks” by David Lang (performed by Stargaze and Nico Muhly): okey.

Connectome: sí, se puede emocionar sin ser un cansino patológico  -eso va por ti, Bon Iver-. Nos encanta. El ANOHNI catalán. ¿Sigur Ros, quizá? Ve y descúbrelo.Conor Thomas: centrocampista del Swindon Town Football Club.

Craig Richards: booooooooiler rooom… coooogorza… eeeemedemeaaaa… -caca líquida-.

Crystal / Sparrows: inexistentes.

Damian Lazarus: cosa rara que mola. Dance. Electrónica puntera. Tío molón… yo qué sé.

Daniel Brandt & Eternal Something: electro acústico -cosas del Sónar-. Una buena mezcla, cuanto menos original.

Daphni & Hunee: ¿en serio que no podían asistir de uno en uno?

De La Soul: ¡Classic hip-hop, nigga! ¿Os gusta la entradilla de El Príncipe de Bel Air? Pues os gustará esta vaina.

Deena Abdelwahed: otra de esas propuestas de electrónica experimental para cuando se acabe el mundo -pero bastante menos bestia que la de mi colega el rastas-.

Dellafuente y Maka: flamenquito y hip-hop. Somos fans de Dellafuente; nos sentimos orgullosos de sus logros, y creemos que los merece, con sus dos cojones. Buenas letras, buenas bases, fusión de influencias y estilos… parecemos la Mondo Sonoro.  Al menos esto sí es original, y no una mamarrachada sin estilo ni talento como el 99% del trap existente.

Denis Sulta: DJ que ves a las cuatro de la mañana, y al día siguiente ni te acuerdas -igual es que hay que entender de electrónica para saber valorarla-.

Derrick Carter: dance music empapada en música negra… puede que al día siguiente tampoco te acuerdes.

Diego Armando: ¿Maradona?

DJ Bus Replacement Service: hemos llamado a información del metro de Barcelona y nos han dicho que no tienen ni puta idea.

DJ Florentino: ¿Fernández?

DJ Shadow: hito de la música electrónica. Un genio. De vez en cuando alguien reinventa el género, y abre una nueva dimensión creativa. En su caso, nos invita a subirnos al carro de la sabiduría para viajar entre las diferentes vertientes del sonido que nos ofrece la electrónica contemporanea… bla bla blá… onanismo… autofelación… por un momento nos hemos puesto modo ON en eso de la “prensa seria”; es que sabemos hacerlo, solo que no nos sale de los cojones. DJ Shadow es la puta pomada, no nos lo perdemos por nada del mundo.

Dopplereffekt + Antivj + Scientists + Artist-coders – Entropy: tiene pinta de orgía, o club de lectores; quizá solo queden para calcetar, y Sónar lo considere vanguardia del sonido.

Dubfire: más chunda chunda boiler room; se nota que es un festival de pastilleros.

D△WN: ¿síndrome?

Earl Sweatshirt: rapero con pinta de pandillero, con antecedentes por tenencia de armas y tráfico de estupefacientes -nos lo hemos inventado, nos dejamos guiar por el estereotipo siempre que podemos-. Tiene un rollo bastante oscuro, y un trasfondo bastante íntimo. Es de esa clase de hip-hip que nos mola.

Elysia Crampton: al principio suena a música de videojuego de los 90 -nada que no hayamos visto antes en otras propuestas; Crystal Castles, por poner un ejemplo-, pero a medida que sigues escuchando te va pareciendo música de Game Boy, y ello trae consigo que te pongas nostálgic@, y te toques; al cabo de un rato te apetece meterte en la ducha a llorar; sabes que nadie te quiere.

Eric Prydz: Chvrches como si supiesen tocar, y sin vocalista… Chvrches como si molasen… vale, no tiene nada que ver con Chvrches, nos apetecía mentarles con cierta inquina, para no variar.

Etyen: nos gusta porque la propuesta varía todo el rato, y muestra gran cantidad de influencias muy dispares -empieza a preocuparnos la cantidad de droga que vamos a necesitar para sobrevivir a esta nueva edición de Sónar-.

Evian Christ: suena duro, crudo y callejero; electrónica experimental emanada de una mente que ha mamado mucho hip-hop clásico.

Fat Freddy’s Drop: uno de esos nombres que confirma Sónar para que no todo sea electrónica, rap, trap y oscurantismo; reggae, con toques de jazz y soul, una propuesta cojonuda que seguramente nos alegrará la noche.

Fira Fem: experimental. Trance. Viaje astral. Paranoia -de la buena-. Creatividad. Arte en forma de sonido. Follar de éxtasis.

Floorplan Live (Robert Hood & Lyric Hood): boiler room, again.

Forest Swords: mucha gente asiste a Sónar para toparse de bruces con la música que va a marcar tendencia dentro de veinte años. Sin lugar a dudas esta es una de esas propuestas tan experimentales que difícilmente podrían encasillarse en un único género -lo típico que se escribe en prensa seria especializada cuando no se tiene ni puta idea de qué escribir; parece fácil, pero no lo es, os lo aseguro-.

Fran Lenaers: si alguien sabe dónde está que llame a su familia; están muy preocupados.

Fuego Squad (DJ2D2 & Will Blake): por un momento he leído RJD2 y me he puesto nervioso… menudo fiasco.

GAIKA: rapero que parece que llora cuando canta -es probable que sufra depresión postparto-.

Ghostly Enemies: otro descubrimiento; experimental, agradable, oscuro, bases electrónicas, y voz profunda. Una propuesta digna de Sónar -en serio, nuestra mochila va a parecer la maleta de Miedo y asco en Las Vegas, y nuestra resaca… en fin, ¿habéis visto La Cosa -me refiero a la película, no a King Krule-?

Giggs: hip-hop de club, de ese fabricado con intención de acabar conduciendo un Ferrari solo por fardar de ser un gangster -con el tiempo suficiente podría acabar sonando en unos grandes almacenes, o en El Corte Inglés-. Sobran propuestas de estas características, de hecho empiezan a quemar -¿os habéis dado cuenta de que si lo hace un blanquito de Leganés le vemos en Youtube para reírnos, pero que si es negro y del Bronx como que impone? Supongo que es cosa de la Segunda Enmienda-.

Heidi: ¿la recordáis? Se tiraba a su abuelo -igual no hemos entendido bien la serie-.

Huma: el nuevo mejor amigo de mi amigo el rastas, supongo; música para el Apocalipsis. Nos encanta.

HVOB: una suerte de trance; doble voz -femenina y masculina- y una base electrónica experimental muy sublime. Ambient en estado puro, fusionado con géneros como el IDM y el trip-hop.

Jacques: un enfermo mental que puede permitirse un buen manager… el caso es que nos mola. Es una puta horterada… como que te da cosa al principio, pero acabas escuchándote un par de temas, solo por curiosidad… Dios, es horrible, pero mola.

Jacques Greene: es canadiense y hace dance music. Hasta luegui.

Jlin: es como si en Bollywood todos estuviesen puestos de ácido.

Joe Goddard (live): Joe Goddard está vivo.

Jon Hopkins: sintetizadores y acordes de piano; es una puta burrada, le amamos profundamente.Juan Ingaramo: ni con tu dinero.

Juana Molina: histrionismo ilustrado; trastorno límite de personalidad; ambient; folk; electrónica. Un gusto de cita, nos encanta.

Judah: ¿te gusta la electrónica de pegar saltos, subidón, pastillita, saltos, subidón, flipa, bua, saltos, subidón, pega la pastillita, luces, bua, saltos, subidón, flipa, pega la pastillita, dónde están mis colegas, bua, saltos, subidón, flipa, pega la pastillita, qué les den, bua, salto, subidón, flipa, flipa, subidón, pastillita, te meas, salto, subidón, bua, flipa, subidón, subidón, pega la pastillita, subidón, subidón, subidón, te haces caca encima? Pues te va a molar Judah.

Julián Mayorga: cosa rara gafapasta que no nos entra ni a base de peras de agua y vía rectal. Nos pone de muy mala hostia. Alguien debería decirle que así no va a ningún lado. Debería estudiar y buscarse un trabajo.

Justice: sacaron un disco bueno hace un porrón de años. Después, con el tiempo, un par de propuestas bastante pedantes que no fueron a ningún lado; desde entonces viven a la sombra del ego, nutriéndose de ese éxito acogido hace más de una década. Nos parecen insoportables, tiene un bofetón bueno. A nosotros todo ese rollo de ir de genios por la vida nos suda los huevos; en lo musical les queda muchísimo que demostrar antes de poder considerarse, siquiera, un buen dúo de electrónica. Qué les den por el culo

Kablam: al preguntarles “¿qué pretendías?”, han contestado; “¡Cuate, festivales gratis, drogas gratis, sexo gratis!”. Son mexicanos.

Keys N Krates: a los guiris de mierda seguro que les cunde.

Kiddy Smile: electrónica marrullera, con algo de rap, y qué sé yo… sampler, platos, coca, y esas cosas… -estoy hasta los putos huevos-.

Kinder Malo & Pimp Flaco: agugu tata… agugu tata… agugu tata…

Lamusa: paranoia electrónica, tensión, oscurantismo, mal viaje, etcétera; mola.

Lanoche: house hipnótico, techno, ambient, IDM… Nos gusta y es de aquí, así que apoyo incondicional; nada que envidiar a grandes referentes internacionales.LCC: me recuerda a Son Lux, pero mucho menos barroco. Puede ser interesante.

Lena Willikens: boiler room, pero todo el mundo de mal karma, en plan chungo. Extraño regusto a drone.

Little Dragon: cuarteto electrónico con mucho ritmo -hay varias panochas en la formación, y una asiática-.

Lunice: venga sí, a mamarla.

Marcel Dettmann & Dr. Rubinstein: del mismo modo que Apparat y Modeselektor se juntaron en un proyecto paralelo, de nombre Moderat -no es tan difícil hacer una fusión más o menos elegante de dos o más nombres-, el resto podrían tomar conciencia de que a la hora de situarse el público puede tener ciertos problemas; Dr Marcel Dettinstein, por ejemplo, podría funcionar. Hasta nunqui.

Marco Carola: tuc tuc pak, tuc tuc pak, tuc tuc pak… y así tol rato.

Marie Davidson presents “Bullshit Treshold”: ya hablamos de ella en el análisis de Primavera Sound 2017; su tema ‘Je ne t’aime pas’ nos parece una obra de arte.

Mario Nieto: nadie te quiere.

Masters At Work (6h set): Ibiza, farlopa, silicona, y esas mierdas; seis horas seguidas… A ver quién le echa cojones.

Matmos: indie underground = patada en la boca.

MIIIN: cosas coreanas raras que nos vuelven locos.

Moderat: Apparat y Modeselektor juntos para crear. Hasta ahora les ha ido bien, han creado escuela, pero pronto tendrán que reinventarse o morir, dado que el éxito acogido -del mismo modo que les ha llevado a lo más alto- podría hacerles caer desde una altura considerable, que podría afectar, incluso, a ambos conjuntos en solitario; ¿os imagináis que fuésemos por ahí dándonoslas de prensa seria, escribiendo gilipolleces como esta? Menos mal que somos un medio satírico; Moderat son geniales.

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