Análisis rápido Coachella Festival 2017

REPASAMOS, UNO POR UNO, Y BREVEMENTE, LOS NOMBRES QUE COMPONEN EL CARTEL DE ESTA NUEVA EDICIÓN DEL COACHELLA

Alison Swing: Joder, ya empezamos con los Djs… va a ser una noche larga.

Banks: cantautora yanqui con bases hip hop, y bases de electrónica… Nos gustaría decir que es la Taylor Swift de turno, pero no votó a Trump, así que no podemos hacer tal cosa. Tiene un pequeño toque oscuro, y cierto halo de originalidad que supone un gran punto a su favor. Baila bien, y viste de un modo muy original, así que nos gusta. Somos así de superficiales.

Bicep: es un Dj, pero a éste no le odiamos porque mola. Ritmos muy buen rolleros, bastante bailable. En la redacción rezamos porque no le pongan en el Primavera Beach -seamos sinceros, nadie va a ir-.

Big Gigantic: dúo de hip hop instrumental con tintes de jazz. Suena a anuncio de Mayoral.

Bonobo: es una especie de mono, y un Dj. Hace música bailable. Va de sofisticado por la vida, pero no cuela, es un farlopero como todos. El resto de Djs no le hablan, incluso los que son peores que él. A mí me gusta, pero no pienso ir a verle.

BROODS: dúo francés de Indie pop, con rollos de electrónica. Quizá sea esto a lo que llaman electro pop. Suenan como si M83 se hubiesen pasado con el cristal.

Capital Cities: dúo estadounidense de indie pop… La cosa va de dúos, por lo que se ve. Les conoces -sí o sí- por su tema ‘Safe And Sound’. Cuando salió en 2013 las radios de todo el mundo se apresuraron a quemarlo lo antes posible. A nosotros nos sigue pareciendo un temazo.

Crystal Castles: synthpunk, synth pop, drag… Antes la vocalista era la loca del coño; ahora es la niña de la curva. Se supone que es música para meterse pastillas y que te dé un telele psicótico, si no, no tiene sentido. Es como cuando le ponías los cascos a la Game Boy para jugar al Street Fighters, con la diferencia de que, en este caso, no vas a ganar nada por jugar a su juego.

Denzel Curry: al ver los símbolos del dólar en el nombre imaginé que se trataría de un rapero de color yanqui. Es de esos por los que cruzarías la calle al encontrártelo de frente a horas intempestivas, y nadie te tacharía de racista, sobre todo porque dice muchas veces “nigga”, y “fuck”, y no sé qué cosa sobre su “big black dick”. Lo típico. También dice “mother fucker” y “rich”, y “nigga nigga nigga no”, y habla de ajustes de cuentas, y de joder al que te jode, y de pistolas y drogas; luego pasa lo que pasa, y les acaban disparando.

Dillon Francis: Dj, pero en el buen sentido. Suena contundente. Envolvente. Da ganas de bailar con violencia, y tirarse el litro de cerveza por encima. Ese camello te ha pasado una mierda de segunda, a precio de primera; te dan ganas de buscarle, y pegarte cuatro tiros. Quizá no deberías de tontear con el hip hop; eres sensible, y hostiable. Acabarás poniéndote chul@ y te curtirán el lomo. Nos flipa este tío.

Dixon: Dj, también en el buen sentido. Sonido amable y equilibrado. Es como el primo tranquilo que nunca ha probado las drogas del anterior Dj. Tiene temas que son auténticas obras de arte, pero como irás muy cocid@ no te vas a enterar de nada.
DJ Shadow: es de los mejores Djs del mundo, y con razón. De los pocos que piensa antes  de componer. Para llamarse Shadow tampoco es que sea tan oscuro, así que absténganse góticos de mierda.

Empire of the Sun: dos horteras haciendo música hortera que se juntaron en 2007 en Australia para hacer música hortera. Tienen algún que otro tema hortera que es hortéramente bueno. Como M83 si fuesen todavía más horteras, con un sonido algo menos barroco, pero más hortera. En algún momento acabarán en la cárcel por algo sórdido, o por horteras.

Father John Misty: Padre Juan Místico. Un grande. Todo un señor. De la escuela Nick Cave. Os aconsejamos que no os perdáis este concierto, hay pocas propuestas tan maravillosas como la de este tío, y hay que tener en cuenta que las Hinds están presentes en el cartel, así que corremos el riesgo de que nos jodan el festival.

Floorplan: un rapero educado y con estudios, así que pasa de cantar y hace electrónica de la de club pijo. Te puedes tirar la noche esperando por el subidón.

Francis and the Lights: tiene un tema con Bon Iver y Kanye West; no iría a verle ni con tu dinero.

Glass Animals: sus discos van guay para calzar mesas. No hay por dónde cogerles. El último disco es absurdo. Ni siquiera se les puede encajar en un género definido, y no porque sean muy buenos, y experimentales, sino porque no saben ni ellos qué mierda hacen. No les toco ni con un palo lleno mierda.

Guided By Voices: empezaba a pensar que el rock sería una de las grandes ausencias en un cartel monopolizado por el rap y la electrónica. Ya que estás, ve a verles, no vaya a ser que les disparen y no vuelvas a tener ocasión.

Jagwar Ma: más rock. Nos encanta porque es peculiar, algo hortera y extrañamente psicodélico. Allí estaremos.

Joseph: las Hinds como si tuviesen idea de música, y dispusiesen de las capacidades suficientes como para hacer, aunque sea, un sólo tema decente. Esto es lo que pasa cuando una banda se lo toma en serio, y no se ha creído, en algún momento de su existencia, lo más cool de Malasaña. Estaremos encantados de verlas en directo, porque encima son transparentes y nos caen bien, y no parecen retrasadas en sus videoclips.

King Gizzard & the Lizard Wizard: rock psicodélico cojonudo, dinámico, envolvente, sentido y de calidad. Varios de sus integrantes son replicantes, y la otra mitad no se ducha desde los 90; son sucios, impulsivos, con auténtica esencia rockera.

Klangstof: indie de mierda, así que nos flipa. Es algo oscuro a veces, del palo de Interpol, sólo que en este caso los temas no son todos iguales. Las melodías de voz son agradables, y los ritmos una mecedora de sonido que encaja a la perfección con la voz del cantante. Iremos a verles, fardando de conocerles de mucho antes -aunque sea mentira-.

Kungs: Dj francés. Buenos ritmos. Influencias múltiples y variadas. Mucho funk. Música negra. Buen soul. Si te pones a escucharle en casa seguro que acabas hasta el coño, pero en un festival puede ser la fiesta. Por si las moscas nos pasaremos a ver qué tal.

Little Dragon: música electrónica sueca. Barroquismo gafapasta en estado puro. La cantante tiene una voz maravillosa. Me recuerdan a Metronomy, así que no iré a verles.

Loco Dice: ¿que dice qué? Seguro que es un Dj de mierda. No pienso comprobarlo.

Mac Demarco: Señor Buen Rollo. Nos reiremos mucho con él, como siempre -ya sea por sus bromas o por el espacio abismal que se abre entre sus piños-.

Mac Miller: rapero blanco estadounidense con pinta de motero, muy guapete -jajaja éste no se atreve a decir nigga en sus temas, por la cuenta que le trae-.

Nora En Pure: de esa electrónica que al entrar en el garito ni te giras para ver quién está pinchando. En Ibiza abunda de esto. No sabes si es buena o mala, porque todo parece un único tema muy largo. Típica música de documental de pesca de río, pero con un poquito de subidón.

Oh Wonder: dúo de pop alternativo londinense. Son taaaaaan cuquis. Seguro que en su Instagram la vida parece perfecta y maravillosa, aunque luego él le ponga los cuernos y ella se ahogue en brebaje. Apestan a trastorno límite de personalidad.

Phantogram: vivimos enamorados del sonido de este dúo. Rock electrónico, dream pop, electrónica, trip hop, shoegazing… de todo un poco, muy bien encajado y con una voz -femenina- maravillosa. No nos lo pensamos perder por nada del mundo, a no ser que se solape con las Hinds -jajaja me parto la polla-.

Preservation Hall Jazz Band: jazz. Punto.

Radiohead: hito del rock alternativo. El vocalista es un leprechaun bizco. ¿Qué más queréis que os diga? Les conocéis de sobra, pandilla de gafapastas.

Raury: rapero negro yanqui con estudios; lo sé porque no ha dicho “nigga” ni una sola vez, ni “mother fucker”, ni no sé qué sobre su “big black dick”. Las bases son música de verdad, y no parece odiar a nadie. ¡Nos encanta! Es un soplo de aire fresco para un género, cuanto menos, repetitivo en lo que se refiere a actitud y temáticas. No voy ni por la mitad y ya estoy hasta la polla.

Richie Hawtin: techno del guapo -sí, en efecto existe-. Un tío grande. Experimenta tanto con el sonido como con los efectos visuales. Sus directos son acojonantes. Ocasión ineludible de asistir a un espectáculo que se ha convertido en vanguardia de la música electrónica. Si no te drogas igual no le ves el sentido, así que hazlo.

Sam Gellaitry: otro Dj. ¿Los regalan, o qué?

Sampha: cantautor y productor de música electrónica londinense. En todos sus temas queda algo más que claro; sabe lo que hace, por eso lo hace tan bien. Música negra en estado puro. Gran voz. Buenas melodías. No existe mucho de esto en los carteles de los principales festivales, así que debemos de ir, aunque sólo sea por escuchar unos cuantos bueno temas. Ya luego, al llegar a casa, con la resaca, nos repasaremos la discografía. Al Coachella se va a ponerse, no a culturizarse.

SNBRNSOHN: no existen.

Steve Angello: definitivamente los regalan. Es como que cogieron a David Guetta e hicieron copy paste muchas veces. Luego los alquilan a los principales festivales de música del mundo, para rellenar. No hace falta que sean buenos, sólo que suenen.

Stormzy: rapero negro que critica todo lo humanamente humano. Dice muchas obscenidades y quiere conducir un Ferrari, pero sólo le da para un Ford Fiesta porque se gasta todo en sudaderas Adidas y zapas Nike.

Tacocat: horteras de huevos, pero la voz de ella mola mucho. Tienen todo el rollazo. Al principio entran un poco raro, pero al rato les subrayas como viables en tu lista de posibles.

Tennis: un deporte. ¡Vamos, Rafa!

The Interrupters: banda ska punk estadounidense con mucho ritmo y temas potentes. Suenan a Distillers como si pasasen del rock y se centrasen en el bailoteo y los tirantes. La voz de la cantante es cojonuda, así que bailaremos, pero pasaremos de los tirantes porque somos gente decente y usamos cinturón.

The Lemon Twigs: Dúo indie estadounidense de dudosa credibilidad. Su música nos encanta, pero ellos nos ponen de muy mala hostia. De ir a verles, lo haremos de espaldas. Son esos típicos modernos que insisten en que cuasi travestirse sigue siendo algo original, cuando está más visto que la hostia.

The Martinez Brothers: dúo de deep house estadounidense que blablablá, bla blá, bla, blablá blá.

The XX: un Dj que aburre hasta a las piedras con dos supuestos músicos que sólo tienen un registro de voz y se saben cuatro acordes como mucho -y me estoy tirando-. Algunos nos llaman haters por nuestra opinión sobre esta banda; no decimos que sea una mierda, simplemente lo son.

Travis Scott: dicen que hacen hip hop, pero en realidad es trap barato, casi reggaeton. En sus videoclips salen tías buenas y deportivos de lujo. Estamos hasta los cojones de ver esta mierda -ya no te cuento de escucharla-. Me han entrado ganas de cagar.

Zipper club: no sabemos muy bien cómo definirles. Suenan rockeros, pero también muy indies, y algo pop. Nos gusta su propuesta, y nos gustan ellos. No son ni las Hinds, ni un Dj, ni un grupo de rap; igual es por ello que nos gustan tanto.

Arkells: de esos grupos especializados en hacer creer a los adolescentes que son especiales, cuando la realidad es que son tontos del culo. Un día se darán cuenta -con gafas de pasta, camisa y tirantes en el Parc del Fòrum- de que perdieron muchos años de su vida escuchando este happy punk reconvertido en indie pop barato. Los productores de su último disco compusieron más temas que ellos. Es deleznable.

Autograf: algo que no firmará jamás.

Banks & Steelz: es el proyecto paralelo de Paul Banks, líder y vocalista de Interpol, así que nos flipa, gusta, encanta y pone muy cachondos. Porque Interpol es Interpol. Con Interpol no se juega. Se trata de un dúo de hip hop experimental sublime, con temazos acojonantes y ritmos muy intensos. Es, sin ir más lejos, algo nuevo, de calidad y sumamente original.

Bastille: como si Editors hubieran dejado de lado la música para centrarse en la estética, habiéndose convertido en una verdadera banda de cabecera para jóvenes adolescentes de todo el mundo. No nos gustan. Suenan a plastiquete. Es como Imagine Dragons, pero en peor, y eso es muy jodido.

Ben UFO: de éste hablamos en el análisis del Primavera Sound. Dj con un sonido andrógino y alienígena. Apenas tenía amigos en el instituto, y los que decían serlo en realidad sólo querían robarle el almuerzo. Luego en la universidad le fue bien porque sabía darle a los platos, pero ello no le sirvió a la hora de perder la virginidad. Hay que ir a verle, aunque sea por empatía.

Beyoncé: No, que luego nos llaman haters.

Bishop Briggs: indie, rock alternativo… pero esto lo dice para venderse, luego hace temas del montón, que suenan a más, de más, de lo mismo, con una voz curtida en clases de canto, y sin nada verdaderamente original que aportar.

Blossoms: indie pop inglés, así que es intragable. Te recomendamos que omitas su existencia, a no ser que seas… ya sabes, de es@s…

Bon Iver: el llorón éste. La gente dice que es bueno porque lo ha leído en la Mondo Sonoro. En realidad es un absurdo, en todos los sentidos. No sabe ni él lo que pretende con cada nuevo disco. Al principio parecía que molaba, pero en realidad hacía lo mismo que City & Color, sólo que con depresión. Le aconsejamos que se vuelva a la pokeball.

Breakbot: escúchate el tema ‘Baby I’m Yours’, y si no te gusta pasa; si te gusta, no escuches nada más y ve a verle. Menudo análisis de mierda me estoy marcando.

Brodinski: Dj oscuro pero políticamente correcto, en el sentido de que no hay que tener ningún trastorno mental para disfrutar de su propuesta. Se ve que en algún momento de la adolescencia tuvo problemas con las drogas, si no, no me lo explico.

Car Seat Headrest: indie rock del que nos mola. Roza con los dedos el rock más puro, y nos vuelve locos. Sí que es cierto que dan ganas de lanzarle una botella, pero como sus temas son cojonudos pasamos y nos estamos quietecitos. De diez.

Chicano Batman: ésta es, quizá, la parte del cartel que más nos está gustando. Psicodelia de la buena, en estado puro. El cantante, aunque sea algo andrajoso, nos cae bien. Tienen un directo espectacular.

Chris Cruse: se lo inventaron los de Coachella, o lo escribieron mal en la web.

Classixx: si todos los Djs de este cartel tirasen de este palo a la hora de hacer su música nos seguirían resultando sumamente soporíferos, pero aceptaríamos con mejor humor el hecho de que, por huevos, nos vamos a tener que tragar a unos cuantos.

Daphni: IDM, aunque él lo negará, y dirá muchas cosas negativas sobre ese género que, quiera o no, maneja. Está acomplejado. Quizá tenga algo que ver con la alopecia. Dicen que si te encierras en el baño a partir de la media noche, con dos velas negras, y pronuncias seis veces su nombre frente al espejo, no ocurre absolutamente nada. ¿Será verdad?

Declan McKenna: todavía no tiene pelos en las pelotas, pero sí acné. Aun así hace un indie muy guapo, con temas dinámicos y alocados. No creemos que vaya a superar el momento en que madure y le cambie la voz, motivo por el cual iremos a verle ahora, que todavía canta bien.

DJ Snake: otro Dj del que no pienso escucharme absolutamente nada.

DREAMCAREli & Fur: dos tías pinchando música made in Ibiza. Nos aburrimos sólo de verlas.

Floating Points: toda una experiencia visual. Una propuesta musical de primera categoría. Una maravilla. Se me ponen los pelos de punta sólo de recordar su directo en la pasada edición del Primavera Sound. Iba muy colocado. Día perdido; no me acuerdo de nada.

Four Tet: unos dicen que IDM, otros que trip hop -no sé dónde se lo ven, o escuchan-. Lo único cierto es que Four Tet es un Dj acojonante, y que nos flipa. En el BBK del año pasado rodamos por el suelo en su directo, literalmente.

Future Gryffin: ni puta idea, pasando.

Gucci Mane: un rapero de esos que van de duros diciendo “nigga nigga nigga”, y que te van a disparar en el coño, y a escupirte en las tetas. Va al Primavera, así que no le veremos hasta en dos ocasiones.

Honey Dijon: no tenemos nada en contra de los Djs, sólo estamos hasta los cojones de que la mayor parte de ellos pinchen el mismo tema todo el rato. Ibiza apesta. Es tarde. El cartel es interminable. Me pone de mala leche.

Hot Since 82: joder, es que es decirlo y mira, otro más. Supongo que le pagaron tanto a Beyoncé que no quedó pasta para otras bandas, así que se pusieron a alquilar clones.

Kaleo: rock moja bragas, y con toda la razón; son atractivos, lo hacen bien e hipnotizan con su ritmo al público. Seguro que son de esas bandas que tocan tras un telón, porque son unos adefesios, pero los que se presentan ante el público son una pandilla de guaperas sin talento, como ocurría con The Monkees. Son buenos tiempos para King Krule, hace un par de décadas habría sido obsceno sacarle por la tele.

Local Natives: nos encantan Local Natives, no lo podemos evitar, el indie nos pone demasiado cachondos, sobre todo cuando es así de bueno. Lo más seguro es que no aguantásemos más de diez minutos a ninguno de los integrantes del 90% de las bandas que conocemos, pero es que nos la suda; mientras sigan haciendo música así de buena, como si se montan misas negras.

Majid Jordan: R&B contemporáneo, R&B alternativo, trip hop, synth pop, synthwave… Vamos, que no saben ni ellos lo que hacen. Suena a pop del de toda la vida. Música de Corte Inglés, en un par de décadas, cuando sea música de viejos.

Martin Garrix: no debería bastar con ser guapete para triunfar en la electrónica teenager, ni tampoco con parecerse a David Guetta; además de eso, habría que ser bueno, y esas cosas… No sonar a más, de más, de lo mismo. Merece ser insultado brutalmente.

Mitski: Yoko Ono como si no fuera imbécil, y cantase bien.

Moderat: mi banda de electrónica favorita, y la tuya, y la de ellos… Moderat lo han petado gracias a una propuesta fresca, potente y muy visual. Están marcando un hito dentro de la electrónica contemporánea. No les como más el culo por el falsete de mierda ese, que si no…

Mura Masa: mítico rapero que quiere caer bien a los padres para vender más discos.

NAV: trap. Es como todo el trap: una puta mierda. En Mondo Sonoro tampoco gusta, sólo que no se atreven a decir lo que piensan. La libertad de expresión tiene este tipo de cosas, que a veces hay que dejar que gente como ésta haga “música”. ¡Qué hater me pongo a partir de la una de la mañana!

Nicolas Jaar: un chileno pinchando trozos de muchos temas distintos y juntándolos para hacer temas que no tienen ni el más mínimo sentido, al que doran la píldora porque sí, y que en realidad no ha hecho un tema de verdad en su vida. Es como que ha logrado que el plagio se ponga de moda, o algo así. Nosotros, personalmente, le aconsejamos que retome sus estudios de antropología, y que se aleje del mundo de la música. Tarde o temprano alguien le romperá el corazón -o el culo-.

Róisín Murphy: cantante, compositora, productora y modelo… seguro que hace más cosas, pero al Coachella va a cantar. Nos gusta lo que hace, tampoco es que la vayamos a escuchar en casa, pero así de pasada sería curioso.

Röyksopp: dúo noruego de música electrónica… Noruega es un país caro, frío y aburrido. La gente, entre el trabajo y la casa, se dedica a beber; beber mucho. No es del todo usual, pero a veces deciden suicidarse. La música que hace esta gente da fe de ello.

Red Axes: la típica electrónica que nos gusta a ciertas horas de la madrugada, cuando las neuronas ya no dan más de sí, y prefieres que el resto de bandas que te molan toquen al día siguiente, cuando hayas comido algo y te dispongas a empalmar las resacas.

S U R V I V E: los del tema de la cabecera de Stranger Things.

ScHoolboy Q: cantante de hip hop estadounidense que fumó mucha mierda en la adolescencia, y  que se metió mucha más en la madurez. Parece cabreado. No le han ido bien las cosas. Llama “mother fucker” a un montón de gente, y abusa del término “nigga”. Ya de por sí el rap es bastante lineal y aburrido, pero si encima es en inglés, que no entiendo ni papa… en fin, pasemos a otra cosa.

Shura: apesta a trastorno límite de personalidad. Es como si las Hins fuesen todavía peores músicos. La basura escupiría su música. La odio; la odio muchísimo. Le deseo lo peor, y yo no soy de esa clase de personas que desean el mal a nadie, pero es que me resulta incluso obsceno llamar a esta aberración música, y que encima se pase por el Coachella -ya no sé si me refiero a Shura o a las Hinds-.

Solomun: es un Dj… Qué raro, ¿no?

Swet Shop Boys: Pet Shop Boys rapeando.

The Atomics: el batería es transexual. Hacen una especie de rock extraño, que pretende ser psychobilly.

The Avalanches: después del espectáculo lamentable que dieron en el Primavera del año pasado no me apetece ni hablar de ellos. Les debo un bajón de cristal. Los muy idiotas no se sacaron los pasaportes a tiempo y la mitad se quedó en tierra -Australia-. Si no se lo van a tomar en serio que no vuelvan. Nos molaban mucho más como leyenda.

The Head and the Heart: merecen una triple v; vejación, vilipendio y violación.

Thundercat: garito de Madrid. Está en calle Campoamor, número 11.

Tory Lanez: otro rapero de copia y pega; coches de lujo en los videoclips, y macizas. En serio, ¿qué le ven de original a este rollo? Todos y todas hemos follado, y nos hemos pillado. Es decir, no dicen nada nuevo. Si acaso aprovechan para fardar de que tienen mucha money, pero poco más.

Two Door Cinema Club: barbilampiños ingleses haciendo indie de mierda. Tienen un tema bueno.

Tycho: IDM -seguro que el lo niega, igual que Trentemoller en sus comienzos, que no sabemos a quién pretendía engañar, si a él mismo o al resto-. Este Dj nos trae una propuesta increíblemente estudiada. Ambient en estado puro, del mejor que se ha hecho en años.

Warpaint: a veces no sabes si te molan realmente, pero si vas a verlas te flipan seguro -no convalidable con las Hinds-

Allah-Las: Masiel en Eurovisión.

Anna Lunoe: la MIA australiana, algo menos reivindicativa y más electrónica.

Caveman: hombre de las cavernas en inglés.

Devendra Banhart: artista visual y músico venezolano. Nos gusta por muchas cosas, entre ellas que no es las Hinds. También por su estética sobrecargada, y el ritmo latino. Parece recién salido de una clínica de desintoxicación, tras haber sustituido la adicción a las drogas por el trastorno obsesivo compulsivo y la agorafobia.

DJ Khaled: seguro que hace IDM, pero no lo reconocerá jamás. Es como todos. Suena igual.

Ezra Furman: indie rock psicodélico e infantil. No nos gusta, pero igual vamos a verle porque somos muy gafapastas.

Future Islands: sublimes. Buena música, presencia en el escenario y momento mágico asegurado. Estaremos en primera fila, orgullosos de ellos. El bajista es clavado a Berta, la asistenta de Charlie Sheen en Dos Hombres y Medio.

Galantis: tienen un tema muy conocido que se llama ‘No Money’, pero en realidad salta a la vista que siempre han tenido mucho dinero. Quizá lo hagan por empatizar con el pobre, como si éste pudiera permitirse el lujo de ir al Coachella. Tócate los cojones.

GoldLink: música negra de la que nos gusta, con mucho ritmo y bailable. Soul en estado puro. Sonido seductor, muy bien construido. Oscila entre la vieja escuela y el hip hop, pero no se caga en la madre de nadie, ni llama negratas a los hermanos. Allí estaremos, si es que nadie nos dispara antes por ser blanquitos.

Grace Mitchell: Taylor Swift en panocha.

Grouplove: descubrimiento; indie pop, indie rock, rock alternativo, alternative dance, synth pop… suena a muchas cosas. Uno de ellos es un clon de Kurt Cobain, y el cantante de Gerard Way. Nos lo harán pasar muy pero que muy bien. Rebosan energía. En otra vida fueron emos.

Hannah Wants: un mal viaje en Pachá Ibiza.

Hans Zimmer: hace una semana publicamos la noticia de que el compositor de bandas sonoras -célebre por El Rey León, Batman, Origen, El Chavo del 8, o Interstellar- habría sido confirmado para la nueva edición de Sonár; ahora que sabemos que se encuentra entre los nombres de Coachella 2017, nos percatamos de que carecemos de validez alguna como medio. Nos han callado la boca, una vez más.

Hinds: insufribles para el español medio, pero adoradas por el guiri medio. Nosotros no entendemos cómo alguien, después de oírlas hablar, o ver alguno de sus videoclips, puede querer verlas en directo… pero bueno, ahí están, en el cartel del Coachella. La gente las odia porque son chicas y triunfan, o porque van de modernas insoportables por la vida, o porque no encajan demasiado bien las críticas, y en esto de la música están a la orden del día -sin ir más lejos, la semana pasada perdimos la cuenta de las veces que mentaron a las madres de nuestro jefes en Facebook, tras confirmar a Daft Punk para la nueva edición de Mad Cool-, pero aun así lo están petando. Yo, personalmente, me introduciría dos destornilladores hasta el cerebelo antes de escucharlas en directo.

Honne: una especie de soul moderno con electrónica y algo de hip hop. No sé, igual alguien que sepa de música lee esto, les escucha, y se descojona de nosotros. Llevo horas delante del portátil analizando este cartel. Estoy hasta los cojones.

Jack Garratt: maravilloso. Él solo se monta un pedazo de espectáculo de aúpa; guitarra, voz, teclado, percusión y sampler. Es un puto crack. Desborda creatividad. Usa un montón de registros, y lo da todo. Lo malo que tiene es que es pelirrojo.

Jai Wolf: pop de Bangladés.

Jen Ferrer: llegados a este punto, si tras buscar al Dj de turno en Google no veo nada que me llame la atención, pasaré al siguiente. Si quieres leer un análisis serio pídele al medio serio de turno que se raye lo suficiente como para hacer esto que estoy haciendo yo, sin tan peculiar tono jocoso -a mí no me hace ni puta gracia-.

Justice: dúo de payasos engreídos franceses que sacaron un disco bueno hace años y desde entonces no han hecho más que mierda. Alguien tenía que decirlo.

Kaytranada: me mola su gorra, cosa que no puedo decir de su electrónica.

Kehlani: típica música que suena en la MTV, y que nos apesta. A veces también suena en Zara.

Kendrick Lamar: uno de esos raperos negros que en sus videoclips el equipo de VEVO se ve en la obligación de adjuntar la aclaración “Explicit” al lado del título del tema, porque dice muchas veces “diablos”, “nigga”, “bitch”, y no sé qué cosa sobre su “very big black dick”.

Kiiara: electro pop yanqui. En los videoclips viola a la estética motera y a la cultura del tatuaje con su música adolescente.

Lee Fields & the Expressions: otro rollo. Música clásica. Historia. Has de ir a verle, un poco de cultura no te vendrá mal, para variar.

Lil Uzi Vert: Pobre, con sólo 22 añicos ya está hecho una puta mierda. La vida del raper es muy difícil; el éxito que acojas será directamente proporcional a las drogas que consumas, o los tiros que te peguen.

Lorde: la gente -adolescentes- la idolatra porque no se maquilla los granos para salir al escenario, y si le pasan el Photoshop se pica. Es muy natural. Pura. Tiene una docena de productores que le hacen los discos. Sospechamos que pueda tratarse de un cuarentón de Texas que controla de Auto-Tune.

Los Blenders: son mexicanos, así que son horteras. Son como El Canto del Loco pero con acento hispano. Nos dan mucha grima. Con toda esa mierda de Trump veremos si al final tocan…

Marcel Dettmann: boiler room mis cojones.

Marshmello: Dj que mola porque lleva una máscara gigante. Muy típico. Una buena forma de omitir que su electrónica es mala de cojones. Con los adolescentes quizá funcione, pero a Mondo Insonoro no nos engaña… Como diría Kase O; “Huele mal y es tu estilo culofónico”.

Maya Jane Coles: ésta no tiene ni la decencia de comprarse una máscara.

NAO: en Google salen barcos y robots.

New Order: todos dicen que son muy buenos, excepto quienes les hemos visto el pasado BBK.

Patrick Topping: pinchó en Tomorrowland, así que ni me molesto en escucharle.

PNL: algún formato raro de imagen.

Pond Porter Robinson & Madeon: un preadolescente con unos platos y no sé qué sobre un estanque.

Preoccupations: góticos que van de modernos. Sonido oscuro, y algo deprimente. De esa música que, aun sin ser drone, te absorbe como tal. Nos gusta porque nos deprime.

Real Estate: ante cosas como ésta, uno se pregunta por qué coño le gusta el indie, si antes escuchaba metal.

Sasha: actriz porno que hizo una peli no erótica con el actor de Frodo en El Señor de los Anillos.

Show Me The Body: algo de buen hardcore no nos vendrá mal tras tanto hip hop y tanta electrónica… Así tendremos un buen motivo para meternos de hostias sin que nos denuncien.

Sofi Tukker: no sé muy bien cómo clasificar su propuesta, pero me ha entrado muy bien, y me caen simpáticos los muy horteras. Iré a verles, sólo por joder.

Tale of Us: dúo de Djs. Me alegra encontrármelos; además de que me gustan, quizá sean los últimos de esta interminable lista. Son oscuros, minimalistas y sutiles. Una propuesta muy fina. No suena parecido a nada. Aunque puedan distinguirse ciertas influencias son originales, y muy buenos en lo suyo. No les he escuchado tanto, pero me lo figuro.

The Belleville Three: bueno, no nos gustan, pero al menos no son las Hinds, es lo bueno que tienen.

Toots and the Maytals: en la propuesta de Coachella jamás falta algo de reggae. Más míticos que las pesetas. Sonríen todo el rato -van muy fumados desde los 60-.

Tourist: turista en inglés.

Tove Lo: ¿os acordáis de aquel tema llamado ‘Habits’, que tanto lo petó? hablaba de una chica que fingía su felicidad una vez se encontraba en su zona de confort, que era el baño de turno, del antro de turno, esnifando cualquier cosa, y teniendo sexo fácil, pero que luego se sentía triste y desconsolada, porque estaba vacía y sólo quería ser aceptada. Muy teenager, pero la escuchamos en bucle… y nos sentimos sucios por ello, porque nos gusta.

Twin Peaks: serie de éxito de los 90 dirigida por David Lynch.

What So Not: bueno, lo dicho… al menos no son las Hinds.

Whitney: al parecer sigue viva. Debió de tratarse de uno de esos bulos made in Twitter. A la mierda.

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