Análisis rápido del Primavera Sound 2018

ANALIZAMOS, UNO A UNO, LOS NOMBRES QUE CONFORMAN UNA DE LAS PEORES EDICIONES DEL FESTIVAL BARCELONÉS

(SANDY) ALEX G: tanto su música, como su nombre artístico, nos evocan irremediablamente al verano y, por ende, a sus helados; los mismos que chorreaban por nuestras camisetas y nos dejaban las manos pegajosas. Su disco debut es precisamente eso, un pastiche pegajoso, vacío y plano. Además de comer helados, el bueno de Alex G también debió de comerse unas buenas tollinas.

A$AP ROCKY: Su asombroso parecido con Tracy Chapman -y en general con cualquier mujer de color con un mocho de fregona en la cabeza como peinado- nos da bastante grima, por lo que tomaremos una distancia prudencial con su escenario; unos 100 kilómetros aproximadamente. No es que seamos xenófobos, solo de gustos un tanto selectos y arios.

ABRA: géneros como el R&B -y demás negritudes- en el grueso del cartel han ido ganando peso en los últimos años, por lo que sospechamos que Gabi Ruiz es negro. Algo así como el tío Phil de Barcelona.

ALEKSI PERÄLÄ: de un músico proveniente de Finlandia como Aleksi solo podemos esperar música triste, enervante y desmoralizadora. Que la depre le pille después de celebrarse el festival; si cancela podrían sustituirlo por Jamie xx, siendo, en este caso, peor el remedio que la enfermedad.

ALEX LAHEY: la diferencia fundamental entre Mad Cool y Primavera Sound está en la contatación de artistas como Alex. Mientras el festival madrileño tira de talonario para rellenar su cartel con artistas mediocres -véase Pearl Jam-, los catalanes tiran de tópico gastándose cuatro perras en la-típica-chavala-que-hace-power-pop-de-guitarras, a la que solo le auguramos un futuro incierto como camarera del Starbucks.

ALICIA CARRERA: en el vídeo del Boiler Room de Madrid que hay en YouTube, uno de los usuarios comenta acertadamente un contudente “vaya puta mierda” . Nada más que añadir.

ÂME II ÂME: una competición en directo para ver a quién le toca morder almohada y a quién soplar nuca, digital y anal-ógicamente hablando, a la cual no asistiremos.

ANNA VON HAUSSWOLF: Histriónica y perturbada. Trastorno límite de personalidad hecho canción. Oscura y lúgubre. No le pedimos nada más a una artista; o sí, que no termine como Björk.

ARCA: típico artista transgresor que anda más preocupado por enfundarse trajes de látex y que le zurren con un látigo -para dar la nota sobre el escenario con performances obscenas y desagradables-, que en hacer música medianamente escuchable. Algo así como ir al Black and White de Chueca en la semana del Orgullo, encontrarte con una mamarracha puestísima de Rohypnol cantando el ‘Sobreviviré’ a pleno pulmón, y que, casualmente, sea el productor del último disco de Björk.

ARCTIC MONKEYS: arrogantes y pajilleros indies que tuvieron la suerte de caer en gracia en la época de MySpace haciendo indie de mierda. Ahora con mucha gomina, y pose a lo “blue steel” en Zoolander, los pajilleros vuelven para seguir deleitando a sus iletrados seguidores con su anodino e inapetente indie rock. De mierda, claro. Como cabezas de cartel del festival lo único que les salva es no ser Björk.

ARIEL PINK: una de las propuestas más extravagantes pero, a la par, elegantes que el tío Phil de Barcelona -Gabi Ruiz para los de la LOGSE- suele regalarnos en cada edición; aunque no sea la primera vez que pisa el festival. Parece ser que este no solo es el año de la música negra, sino también el de los trastornados mentales, con Björk a la vanguardia. Se rumorea que la actuación de Ariel Pink será desde una de las habitaciones del hospital Sant Joan de Déu.

ART ENSEMBLE OF CHICAGO: somos un país donde triunfan gente como Malú y Luis Fonsi ¿a quién coño le interesa el jazz?

BAD GYAL: C. Tangana disfrazado de jovencita poligonera.

BEACH HOUSE: creadores de atmósferas insultantemente bellas, poco o nada malo podemos decir de ellos. Como en el Paredes de Coura, lo único que esperamos de su actuación es que salgan, de nuevo, con tres cuartos de hora de retraso para poder insultarles con vehemencia.

BELLE AND SEBASTIAN: cabezas de cartel de la jornada inaugural, perfectos para ahorrarte la visita al recinto y de paso una noche de hotel. El Primavera, cuidando todos los detalles como siempre.

BJÖRK: Terror nocturno. Pesadillesca. Silencio reconfortante pero efímero. Retorcida. Pedantería. Anti-pop, anti-hop, anti-anti. Averno. Castigo. Venganza. Represalia. Condena. Penitencia. Flauta dulce atravesada. Mortificación. Ruina. Decadencia. Crimen. Degollina. Garrote Vil. Guantánamo. Desolación. Estrago. Gulag. Desgracia. Cataclismo. Pablo Iglesias. Exterminio. Miseria. Bancarrota. Despojo. Venezuela. Guiñapo. Quebranto. Ruina. Hundimiento. Huída. Declive. Nieve en la AP-6. Infierno. Verónica. Belcebú. El Chicle. Ocaso. Crepuscular. Tártaro. Abismo. Ser español. Talud. Oquedad. M.Rajoy. Distopia.

THE BLACK MADONNA: la Isabel Coixet de la electrónica.

THE BLAZE: dos franceses hablando de juventud y virilidad a través del pop y la electrónica. Los mismos que queman nuestros camiones de fruta cuando cruzamos la frontera. ¡Boicot ya!

THE BREEDERS: la de los Pixies que salió escaldada y ahora quiere subirse al vagón de viejas glorias con su banda secundaria; lo que viene siendo bailar con la más fea. Vamos, que suenan igual pero, en vez de con un gordo sudoroso y desagradable al mando, está ella, una tipa desagradable y sudorosa; pero con pelo. Aún con todo siguen siendo unas míticas, como mítico es el olor a Ducados que desprenden.

BUFIMAN b2b DJ NORMAL 4:

  • “oye bro, somos del montón haciendo música y soy muy mayor para meterme a hacer empresariales, ¿nos inventamos un nombre molón para ver si despega este proyecto de mierda?”
  • – “Ajá”.

C. TANGANA: de largo lo peor que le ha podido pasar a la música en España en las últimas 3 décadas; y teniendo en cuenta la disputada competición que a diario se cierne en Cadena Dial o Radio Olé, este hecho es, cuanto menos, bastante meritorio. C. Tangana era, por méritos propios, uno de los personajes más odiados del país en la escena alternativa. Ahora, tras su salto al mainstream y la radiofórmula, se ha convertido en la diana a la que lanzar nuestros dardos en forma de insultos sofisticados. Por ello, le hemos bautizado como el magalómano hermafrodita y extravagante alienado de la subcultura postmodernista en la nueva canción en España; así, a bote pronto.

CALL SUPER: otra víctima del bullying que, tras desechar la idea de estudiar ingeniería informática, matemáticas o cualquier otra carrera relacionada con los números -y con la que no obtendría otro beneficio en la vida más que el ostracismo social- encontró en el ambient y el IDM un balón de oxígeno para no acabar colgándose de la viga de la cocina en la casa de campo de sus abuelos.

CAPULLO DE JÉREZ: un mítico del flamenco que o bien te canta y te deja sin aliento, o bien, te deja sin aliento y, además, te roba la cartera y todo el cobre del cableado del escenario.

CAR SEAT HEADREST: uno de los pipiolos del indie actual. Su cara solo incita a la colleja gratuita y al odio visceral y animal. Un gilí en toda regla. El problema reside en que, cuanto más le escuchas, más ganas tienes de zurrarle.

CARPENTER BRUT: cava catalán idóneo para raves independentistas, repletas de sintetizadores y quema de banderas del Estado Opresor Español.

CESARE BASILE: el primo del dueño de Telecinco vendrá al festival a cantarnos sus canciones impregnadas de folk tristón, con tintes medievales y letras basadas en conversaciones de tronistas de Mujeres y Hombres y Viceversa; pero que, como todo en la vida, en italiano suena mejor.

CHAMPION: patrocinador del festival junto a Mango, H&M y adidas.

CHARLOTTE GAINSBOURG: la niña de papá que nunca tuvo ni puta idea de componer, ni de actuar, cuyo único hito ha sido ser, como Björk, otro de los juguetes rotos de Lars Von Trier.

CHRISTINA ROSENVINGE: ¿puede haber algo más terrible que ver a Alaska intentando cantar en directo? sí, escuchar a Christina cantar como Alaska intentando cantar en directo.

CHROMEO: una mezcla entre lo peor de Daft Punk -si es que tienen algo bueno- y lo más jodidamente peor de un Bruno Mars de Hacendado.

CHVRCHES: aclamada como una de las nuevas bandas de pop feministas, cuenta -¡ATENCIÓN!- con una sola mujer en su formación. Un bonito campo de nabos en esto del feminismo indie, en el que, sus integrantes masculinos, andan más preocupados en competir por ver quién tiene la frente más ancha que por atender a los alaridos estridentes de su compañera y cantante.

CIGARETTES AFTER SEX: ¿recuerdas aquella noche en la que, estando en un lamentable estado de ebriedad, ligaste en un andrajoso tugurio con un presunto bombón, con el que mantuviste una noche de desenfrenado y salvaje sexo anal? ¿Y que, al despertarte con unas legañas como carámbanos y la boca seca y pastosa con un intenso sabor a cenicero, te percataste de que dicho regalo de la naturaleza y de la genética humana venía con sorpresa entre las piernas? Pues bien, ellos son la banda sonora del piti de después.

CLARO INTELECTO: sonido de aparatos de respiración asistida en hospitales de Bosnia y Moldavia para enfermos terminales y en estado comatoso.

DJ COCO: es al Primavera Sound lo que Antonio Resines al cine español; aunque físicamente se asemeje más a Álex de la Iglesia o Isabel Coixet.

CONFIDENCE MAN: de estética cool, este cuarteto de pseudo-electrónica está más cerca de ser la banda sonora de ‘Las Gemelas de Sweet Valley’ que de tocar en un festival de verdad como el Sónar.

THE CRAB APPLES: oscuras y sofisticadas. Rock prístino, de muy bella factura que jamás podrás disfrutar en esta edición. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que se trata de una banda nacional. Y ya sabemos que a la gente del Primavera les da yuyu que alguien de aquí toque en un escenario en condiciones y a una hora decente.

DAMED SQUAD: tres horteras, beefeando, haciendo el hortera y cantando trap hortera en spanglish. Lo que viene siendo hacer el subnormal con gorra y ojeras.

DAPHNI: el de Caribou intentando demostrar que no es un parapléjico musical; aunque cada vez esté más calvo.

DAVE P:  el tipo tiene pinta de carpintero aunque vista como un disfuncional. O peor aún, como los Damed Squad. Por ello, deducimos que, además de ser un dj bastante holgazán, es daltónico o fiel seguidor de Aramis Fuster.

DEAD CROSS: banda jarcoreta formada por miembros de otras bandas jarcoretas, que suenan a la misma puta mierda que el resto de bandas jarcoretas. Iremos a verles por hacernos los duros, aprovechando para que el gallego -el 50% de esta lamentable revista- rememore su pasado; justo antes de convertirse en el Mimosín del indie. Y de paso ver a Mike Patton invocar a Satán.

DEERHUNTER: los Shellac del indie de mierda. Solo esperamos que Bradford Cox no se desmonte como un Lego en su enésima presencia en el festival.

DEKMANTEL SOUNDSYSTEM: los organizadores del festival holandés Dekmantel pondrán algo de cordura en el apartado electrónico con su particular visión del tekno más jarenagüer, trayendo la farlopa más pura de toda Europa y a Puigdemont en el maletero de su coche.

DELOREAN PRESENTA MIKEL LABOA: mítico central del Athletic reconvertido a dj, el cual será el encargado de hacer el saque de honor al comienzo del festival.

DOBLECAPA: rock instrumental con riffs áridos -y algo sobrecargados- para ir colocado de peyote. Muy stoner. Si eres de los que les mola el rollo del Azkena, esta es tu banda. Lo que no sabemos es que, si te gusta más el puto Azkena ¿qué coño pintas en el Primavera Sound? Nosotros es que somos más de estribillo, y tal.

DONATTO DOZZY: productor italiano capaz de hacerte un precioso disco de ambient, como de crear temas de electrónica de mierda para el Pull & Bear. Otro descarte del Sónar.

EL ÚLTIMO VECINO: nostalgia, melancolía y reminiscencias estéticas y sonoras de la Movida Madrileña; sin tantas jeringuillas colgando y con algo menos de SIDA. Puedes verles gratis en cualquier sarao veraniego, no te molestes en ir a su concierto.

ESSAIE PAS: uno de los grandes descubrimientos del cartel. Si eres un cortavenas y no tienes el suficiente coraje para chuparte los tres días del Sónar, hazte el moderno alardeando de lo mucho que te gusta la electrónica recomendándoles a todos tus súper amiguis. Al menos harás un poquito menos el ridículo.

EVA GEIST: la mujer de Hitler haciendo ruido con el menaje de la cocina en la Alemania de finales de la década de los años 30.

EZRA FURMAN: una de las sensaciones indie de la temporada. Como buenos indies -aunque tratemos de negar constantemente nuestra idiosincrasia- haremos el indie y no iremos a verle. Al fin y al cabo el indie nos pone de mala hostia y Ezra es la viva representación de todo el género.

F/E/A: lo más cerca que puedes estar de escuchar música de verdad en el festival. Ideal para estrenar tus zapatos de violar.

FATHER JOHN MISTY: no queremos que se note nuestra envidia porque Josh Tillman sea más alto y guapo, goce de éxito, baile mejor y tenga mucho más carisma que nosotros: nunca llegará a conocer a Jeff Hurt. Mondo Insonoro 1 – Padre Juan Brumoso 0.

FERMIN MUGURUZA ETA THE SUICIDE OF WESTERN CULTURE: sí, hay algo peor que escuchar a The Suicide of Western Culture: escuchar la música de The Suicide of Western Culture cantada por un chuloputas perdonavidas con pintas de malote. El bueno de Fermín no ha tenido suficiente con 3 décadas de indiferencia por parte del público, que ahora dedice enfangarse en el complicado terreno de la electrónica-punk-rock industrial; lo que no sabe es que nunca llegará a ser Trent Reznor, por mucho que digan que los vascos nacen donde les sale de los cojones.

FEVER RAY: otro descarte del Sónar, pero esta vez de los buenos. Podríamos definirla como la Björk sueca, por aquello del histrionismo del que hace gala, aunque su música sea mucho más elegante. Si algo se diferencia de la artista islandesa es por tener las cejas y sus partes íntimas depiladas, además de por no llevar un chocho en la frente.

FLAT WORMS: los Protomartyr de la presente edición y una de nuestras bandas favoritas desde ya… a la cual no iremos a ver ya que actúan en la jornada del domingo. Lo bueno es que tendremos la oportunidad de ir a ver a cualquiera banda de trap de mierda durante el festival.

FLOATING POINTS: mítico colega friki al que hacían bullying en el colegio. Su familia se vio obligada a cambiar varias veces de ciudad debido a los correctivos que el chaval recibía. Entrado en la pubertad, la historia continuó repitiéndose; pero esta vez con más motivo: el acné. Superada esta etapa introspectiva, paliada con pajas mientras veía la porno codificada en el Canal +, llegó el momento de elegir un futuro con el que ganarse la vida: la medicina. Por mucho que eligiera una de las especialidades más populares, neurocirugía, nunca llegaría a ver las carpetas de las adolescentes forradas con su imagen. Seguía siendo un panocha. Ahora bien, tanta mala baba le ha llevado a ser uno de los referentes en cuanto a electrónica, nu-jazz y psicodelia, mezclando todos los géneros a la perfección y con un gusto encomiable; aunque sigan haciéndole la “L” en la frente en el backstage de todos los festis.

FOUR TET: la música del británico nos evoca a los pedos que nos tiramos en la cama; huelen a mierda pero es inevitable no sumergirte entre las sábanas y regocijarte en tu propio hedor, tan íntimo y personal.

GABRIEL GARZÓN-MONTANO: el que sujeta las puertas del armario a Arca.

GANGES: música para follarte la mente. Es probable que cuando les escuches, algo crezca bajo tus pantalones, o bien manches tus braguitas -si es que llevas-. Si eres hombre y llevas bragas prueba la autolesión y la asfixia al tiempo que mantienes sexo anal viendo un álbum de fotos familiar. Poco o nada tiene que ver con ellos, pero lo hemos probado recientemente y lo recomendamos encarecidamente.

GENIUS OF TIME: gracias a este dúo de electrónica de mercadillo este es el peor cartel de la historia del Primavera Sound.

GERD JANSON: techno industrial. Ambient. Cocaína cortada con espidifen. Para ir jamón y hacer que escuchas a GANGES en una de las letrinas.

GRIZZLY BEAR: pop barroco y milimetrado; precisión de metrónomo. Tristes y melancólicos. Llorones y deprimentes. Una de las bandas más especiales del circuito indie de mierda. Sus directos son aterradoramente hermosos; un caleidoscopio de sensaciones embargadas por el dolor y una belleza efímera. El único concierto por el que merece la pena malgastar todo el dinero en el abono, besar a guiris barbudos con lengua y beber pis en vaso a precio de caviar de beluga.

HAIM: extremadamente irritantes. Las Hinds estadounidenses, pero algo menos horteras. Al menos ellas parecen no tener una escarola en el potorro.

HERE LIES MAN: afrobeat con pinceladas de rock progresivo y psicodélico. En cierto modo recuerdan a Goat, pero con el culo depilado y sin sacrificios de gallinas en directo.

HINDS: la indigencia del indie. Hay enfermos de ELA capaces de tocar mejor la guitarra que todas las componentes juntas.

HOLY BOUNCER: niños de papá jugando a ser hippies cuyo hito más rockero y desenfadado hasta la fecha ha sido esnifar Peta-Zetas en el instituto. Podrían ser una gran banda de rock n roll si se taparan la cabeza con una bolsa al salir el escenario.

HONEY DIJON: house y cultura de club. Que no os engañe su aparente erotismo y sensualidad; viene con regalito ahí abajo. Música para ir ataviados con trajes de la Cofradía de la Soledad y el Santo Sepulcro y que los guiris te confundan con el Ku Klux Klan.

HUNEE b2b ANTAL: otro duelo de egos y micropenes en directo. El indie de mierda ha muerto.

IBEYI: las del musical del Rey León; no confundir con las que mendigan en los aledaños del teatro.

IDLES: si el cartel del Primavera lo dividiéramos en categorías de una página porno, IDLES estarían en la de ‘Monster Cock’; la suya es música que duele.

INTANA: la banda sonora de Mr. Wonderful pero cantada en ese dialecto medieval del noreste peninsular.

THE INTERNET: lo que utilizas para leer este artículo de mierda.

JAMES HOLDEN & THE ANIMAL SPIRITS: dj que fuma debajo de la ducha y anhela tener una culebra entre las piernas, por ello publica un disco conceptual inspirado en África y Black Mandingo.

JANE BIRKIN SINGS BIRKIN GAINGSBOURG SYMPHONIC: arropada por una orquesta de 50 músicos, Birkin recordará sobre los escenarios la música del maltratador francés -otro de los que fumaban debajo de la ducha-. Un homenaje pretencioso para una de las mayores estafas de la era postmodernista en el viejo continente. 

JAVIERA MENA: como si La Casa Azul y Mecano hubieran copulado amargamente en los baños de algún antro y Ana Torroja hubiera parido prematuramente una colección de canciones a medio hacer, como si se tratara de un niño albino.

JAY SOM: música para beberte un smoothie mientras lloras desconsoladamente por la pérdida de identidad del Primavera Sound.

JLIN: música que no entendemos. No es que seamos cortos de miras, que también, pero escapa a nuestra comprensión la infinidad de ruidos inconexos y estridentes que conforman el grueso de su discografía. Es como si nos da por decir que Pablo Echenique es un hombre entero.

JOE GODDARD: el fofisano de Hot Chip. Dicen que su último disco es música de baile pero, desde que el año pasado Luis Fonsi actuó en el Teatro Real, hemos perdido por completo la fe en las promotoras y la prensa musical.

JOHN MAUS: Juan Ratón.

JOHN TALABOT DISCO SET: una de las consecuencias de no poder transportar ketamina en un avión es nuestra inapetencia por este tipo de propuestas.

JON HOPKINS: en su actuación en el Primavera sound 2015 nos ofrecieron cocaína. Gratis.

JORJA SMITH: sensible, versátil, estremecedora. Neo soul, jazz, R&B. Todo lo bueno de la delicadeza de la música negra se concentra en Jorja. Nos recuerda a Adele, lo que hace que prefiramos tener diabetes. No iremos a verla.

JOSEY REBELLE: más Boiler Room. El Primavera Bits va a parecer el parking del Fabrik.

KAREN GWYER: música del Space Invaders, con algo menos de nostalgia y mucho de mal gusto.

KEDR LIVANSKIY: ideal para introducirte un tampón de vodka en la cavidad anal.

KELELA: magnética y exótica. Le gusta hablar con borrachos y hacerse fotos con desconocidos después de los conciertos; damos fe de ello.

KELSEY LU: si la organización diera un bocadillo a cada artista de color que, como Kelsey, actúa en el festival, se acabaría el hambre en África.

KERO KERO BONITO: cómo cagar zurullos de color cyan y magenta y mantener el olor de la mierda tradicional.

THE KITE STRING TANGLE: rollito melancólico tipo Flume, Moderat y todo ese pseudogénero llamado electrosynthpop, que lo único que ha conseguido es reprimir aún más la sexualidad de una generación ya de por sí confusa.

KNOX FORTUNE: echamos de menos a Los Chichos.

DJ KOZE: cuando eres hombre y menstrúas al mismo tiempo que tu novia.

KYLE DIXON & MICHAEL STEIN PERFORMING THE MUSIC OF STRANGER THINGS: pues eso; lo mismo que en la serie pero en vez de comiendo guarradas en tu sofá un domingo por la tarde, te estarás apretando una botella de Jack Daniel’s con tu petaca en el Auditori a las 4 de la tarde. Igual de patético.

LA BANDA TRAPERA DEL RÍO: el Coco y el Monstruo del armario oliendo a taberna y orina.

LA BIEN QUERIDA: música infantil para adultos. Casi como ver a Cantajuegos con Jane Birkin vestida de Miliki cantando canciones de Serge Gainsbourg con voz de pito y su habitual -y nula- afinación.

LEVON VINCENT: suma y sigue en cuanto a dj’s en el cartel; nos estamos empezando a poner de muy mala hostia. ¡Ni la taza del Primavera Pack se puede meter en el microondas!

LIFT TO EXPERIENCE: no es electrónica. Por descarte, se han convertido por deméritos ajenos, en imprescindibles para nosotros.

LINDSTRØM: taburete en sueco. Otro fijo en nuestra agenda.

LORDE: principal motivo por el cual no acudiremos a Mordor. Es tal la animadversión que sentimos hacia ella que entre Lorde y Björk, nos quedamos con Pearl Jam. ¡Ojo!

LYKKE LI: a estas alturas deberíais saber, paletos e iletrados indies, que su canción insignia, ‘I Follow Rivers’, es un tostón. Que el tema que vociferáis a pleno pulmón ¡ES UN PUTO REMIX!

MADLIB: Cuba Gooding Jr., ganador del Oscar en 1997 por su actuación en el filme Jerry Maguire.

MAJID JORDAN: dos modernos que se duchaban juntos y cantaban a dúo, y que jamás creyeron poder aportar nada al mundo de la música hasta la aparición de Autotune y la “música” trap. No se llevan bien. Se envidian el uno al otro. Compiten a ver quién lleva el peinado más ridículo. ¡Dios! Y pensar que hacemos este tipo de análisis de mierda sin ganar un duro por ellos. Es música del Zara de toda la vida; esa que tanto odiabas cuando la hija de puta de tu madre te obligaba a ir a comprar trapos los domingos, y tú querías quedarte en casa quemando hormigas con la lupa o yendo al río a darle con un palo al cadáver de tu amigo Jimmy… 

MALL GRAB: lo único que suscita de nosotros el house es que nos entran ganas de quedarnos en nuestra puta house.

MANO LE TOUGH: parece que se ha ido de morros contra un muro de hormigón. En serio, su semblante recuerda a los alienígenas de Prometheus… ¡Qué coño, de toda la saga Alien! Movida techno-house oscura de la que nos mola, pero no iremos porque siempre decimos que vamos a pasarnos por este tipo de sesiones pero a los cinco minutos nos aburrimos y parapetamos en la primera barra que nos encontremos: somos indies de mierda de manual.

MARCEL DETTMAN: el cantante de Biffy Clyro como si se hubiera dado una ducha, se hubiera percatado de que la banda es una puta mierda y caído, inmediatamente después, en la marmita del minimal. A Marcel Dettmann lo definen como el “vértice humano que completa el triángulo de la electrónica formado por la Meca de Berghain y el crate digging en Hard Wax”, lo que viene a significar que cuando tenía veinte años se metía las clenchas de siete en siete y arrastraba media docena de trastornos mentales derivados de una infancia dura marcada por el bullying y la paja llorona, pero llegó a sus manos un sintetizador y unos cuantos cables con los que logró canalizar ese odio que siente hacia sí mismo en algo parecido al techno. Ese es Marcel Dettmann: un juguete roto made in Berghain.

MARIA ARNAL I MARCEL BAGÈS: nos gustan sus temas en castellano, pero nos fastidia no entender los otros… suenan como a sánscrito o teutón… luego resulta que es catalán, o algo así. La RAE ha solicitado a la Interpol que les detenga por crímenes de lesa humanidad. 

MARINA HERLOP: hipnótica y escurridiza. Es como si el cantante de Sigur Ròs hubiera cumplido su sueño de nacer mujer y castrati al mismo tiempo. Los habrá que intenten entender las letras de los temas pensando que es inglés, pero lo cierto es que se inventa el idioma; aun así lo entendemos mejor que el catalán.

MARION HARPER: solo podemos sentir amor hacia lo que hace. Lo único que le reprochamos es que por su culpa nos empiecen a sonar bien Chvrches y bandas por el estilo (cosa que no quita que les sigamos odiando, aunque solo sea por mera costumbre). No sabemos qué tiene Luup Records que no deja de hacernos llegar propuestas cojonudas. Por un momento hemos dejado de odiar… esperemos que lo siguiente en la lista no sea trap o happy folk de mierda.

MATTIEL: por estas cosas es por las que merece la pena ir al Primavera Sound. Nos flipa esta mujer: rock puro, duro, cachondo, rítmico, frenético y definido. Es escucharla y uno se pregunta por qué coño escucha indie… ¡Ah, cierto! ni rastro de dignidad u amor propio.

MAVI PHOENIX: suena a trap… pero no lo es; suena a rap… pero no lo es; suena a exitazo viral barra Autotune y se queda ahí la cosa… pero no lo es. Quizá sea C. Tangana disfrazado de mujer rubia de mediana edad… pero no lo es, más que nada porque esa es Bad Gyal.

THE MEN: ¡menuda puta locura! Ya era hora de un poquito de rock bestia. Me han alegrado el día… aun así seguimos profundamente deprimidos.

METÁ METÁ: desde Brasil con el ritmo de sus calles y el aroma de su café (por no decir cocaína). Música para adultos. Ritmos para gente inteligente y sofisticada. Canciones para follar… ojalá algún día vuelva a hacer el amor.

MIGOS: ¡loch pachachos de la tele! Ah, no, que son tres raperos negros de esos que se disfrazan de papagayos y dicen muchas veces fuck, y nigga, y bitch y big dick y no sé qué sobre matar policías. Que alguien les aclare a estos chicos que no tienen pinta de pandilleros, en realidad parecen drag queens. Es curioso cómo el hip-hip ha pasado de ser el alma de las calles y un reflejo de la cultura urbana y underground a un circo patético en el que músicos de mierda compiten por ver quién tiene el peluco más caro y el buga más rápido. En serio, ojalá se extravíen muchos pasaportes en esta nueva edición de Primanigga Sound.

MIKE DJ SET: es dj set ¿a quién coño le importa quién sea Mike?

MOGWAI: son como si los Toundra no fuesen españoles, así que tienen más éxito porque fuera de España la gente es menos cateta y escucha menos trap e indie barato y Operación Triunfo (que dicen que ahora mola pero sigue siendo una puta mierda para paletos y gente con problemas de autoestima). Les vimos hace poco en La Riviera de Madrid, y sonaron de la hostia; si suenan bien en la Riviera ¿qué no harán en Primavera Sound?

MONTERO: Tame Impala puesto de éter. Psicodelia barata. Da pena.

MOUNT KIMBIE: ¿sabéis ese chiste que dice van dos putas en una moto y se cae tu madre?, pues no tiene nada que ver con Mount Kinbie, pero si tu madre se cayese de una moto te sentirías igual que al verte inmerso en el imaginario de estos dos genios de la electrónica underground. Partimos de la base de que odio a mi madre, no sé tú.

MUJERES: rock & roll de ese que suena en los capítulos de Cuéntame (reconócelo, solo ves Cuéntame por la banda sonora y porque DOÑA HERMINIA ES LA PUTA POLLA).

NAT SIMMONS: aunque nos pareció muy mal que EEUU bombardease Pearl Harbor y esclavizase a los judíos en Egipto para que construyesen la Torre Eiffel, no podemos negar que el sonido de Nat nos ha embaucado; es por ello que nos hemos dispuesto a jurarle amor eterno.

THE NATIONAL: si tenías pensado comprar Trankimazin o Lexatin para conciliar el sueño tras ponerte del revés tres días seguidos estás de enhorabuena. No existe mejor dormidera que The National; lo soporífero de su propuesta es solamente comparable a la arrogancia y egocentrismo mostrados por el panocha de su cantante sobre el escenario. Solo hay una cosa que guste más a Matt Berninger que el vino: el propio Matt Berninger. En la Edad Media alguien le habría bajado los humos a base de fuego.

NICK CAVE AND THE BAD SEEDS: una señora vieja medio calva más arrugada que mis pelotas con pinta de outsider que se vuelve loca en el escenario berreando historias jodidas sobre asesinos en serie, músicos decadentes, drogadictos y prostitutas, que es capaz de elevarte al séptimo cielo con las más profundas baladas de rock, las melodías más finas y hedonistas que puedas echarte a la cara deslizadas sutilmente sobre las teclas de un piano o las cuerdas de un violín, mientras que te preguntas a ti mismo qué coño has estado haciendo todo este tiempo escuchando otra cosa que no sea el Nicha Cave ese del que todo el mundo habla pero que no tantos conocen dado que no tiene Facebook ni Instagram ni Twitter… ¡A ver si espabilas, joder, que esto no es el puto Mad Cool!

NICK HACKIM: según su biografía en la página de Primavera Sound a los 12 años era subnormal, pero ya luego se curó y aprendió a tocar el piano y ahora es un puto crack; ojalá nos hubiera ocurrido lo mismo a nosotros.

NIGHTCRAWLER: el disco se llama Jäguermeister Galaxy Thunder. No queremos saber nada.

NILS FRAHM: amor sonoro. Paz interior interpretada en un piano. Melancolía. Música clásica. Arte. Genialidad. Ante propuestas como esta, uno solo puede callarse y disfrutar. 

NORTH STATE: pop electrónico catalán; hace tiempo que se han independizado del buen gusto y el sentido común. Iremos a verles, solo por joder.

NÚRIA GRAHAM: ¡quién coño es Núria Graham y por qué mola tanto! Es música para adultos fabricada por una joven catalana que parece haber conceptualizado algo que hasta ahora jamás habíamos escuchado en nuestro país. Esperemos que se le dé el crédito que merece, porque aquí hay mucho pero que mucho talento. Amor eterno.

OBLIVIANS: rock & roll del que nos gusta, de ese que no hace falta hacerse la manicura y echarse laca para salir al escenario y mover a la plebe. Apuesta segura.

OLYMPIC FLAME: movida indie ambient alienígena made in Spain. Luego no digáis que aquí no se hace de esa música rara que tanto os gusta. Esta gente apunta a convertirse en un referente musical dentro de nuestro país; ya era hora de que apareciese alguien con las suficientes tablas como para echar a patadas a Vetusta Morla.

OMNI: el cantante lucha contra la dislexia y la depresión. Cada día que se levanta se enfrenta a una nueva batalla. Es fuerte e independiente, y jamás se ha rendido. Es Oprah Winfrey. Nos pone de muy mala hostia esta banda.

ONEOTHRIX POINT NEVER: un tío lúgubre y taciturno con una mesa de pinchar y unos cuantos sintetizadores. Da un poco de mal rollo, es oscuro, hipnótico y extraño… Vamos a ir a verle: es de los nuestros.

ORPHEU THE WIZARD: uno que fumó muchos porros en Amsterdam. Al que le vendió la mesa de pinchar había que colgarlo. Hablamos sin saber, en realidad no hemos escuchado nada.

OSO LEONE: un panocha gimiendo frente a un micro entre luces estroboscópicas; no sabes lo que te está dando, pero te flipa. Son un poco pijos, pero aun así nos caen bien. Vamos a ir a verles como aquella vez en 2014. Fue como hacer sexo.

OUMOU SANGARÉ: los Junun de 2018.

PALMBOMEN II: se vio todas las temporadas de Expediente X de seguido y se le fundieron los plomos. Duerme con un cinturón de castidad y pañales para evitar que esos seres grises hijos de perra le violen el cacas. No sabe muy bien qué es eso de la música electrónica, dado que está demasiado ocupado en dominar a sus oponentes en World Of Warcraft, pero aun así se le da de puta coña. Nos encanta.

PALMS TRAX: Ya empezamos a aburrir con Dj’s de mierda. Esto parece el Sónar.

PANDA BEAR: uno de los de Animal Collective en solitario; si no nos gustaban juntos ¿por qué habrían de gustarnos por separado? ¡Qué le follen!

PEGGY GOU: según Primavera Sound “Hay personalidades que imantan. Personas que, en cuanto las conoces, querrías que fueran tu nuevo mejor amigo (o amiga) para pegarte a ellas y colarte en sus fiestas para fardar de colega”; esto quiere decir que si no tienes ni un ápice de amor propio, siempre te has sentido aislado del mundo y nadie te quiere, puedes ir a verla en directo y soñar con ser ella en otra vida. Luego ya te suicidas si quieres.

PÉPE: el de la Monchi… sí sí, el que se rompió la pierna hombre, que anduvo jodido ahí el pavo y le echaron del trabajo por pillarse la baja y ahora entró en depresión y no me levanta cabeza el pobre.

PETER PERRETT: un rockero de esos egocéntricos al que le comieron mucho el culo de joven. Dicen que es una vieja gloria del rock, pero ya sabéis que eso a nosotros nos la pela. Queremos cosica fresca. Quizá seamos unos ignorantes. Para bien o para mal aquí estás, leyéndonos. ¿No te da vergüenza?

PLAYBACK MARACAS: mamarrachada.

PUBLIC SERVICE BROADCASTING: los hay que supieron sacar partido a las hostias que se llevaron en el instituto. Nerds tocando algo raro que suena a rock pero que es muy indie aunque no sea indie. Nos gusta. Este va a ser un concierto curioso, además a nosotros también nos cascaban en la escuela (y en casa).

PUPUT: Los Planetas con muchísimas menos reproducciones en Spotify.

DJ PYTHON: Si queréis saber algo de éste os lo escucháis vosotros. Nosotros pasamos.

RAMZI: Björk con menos éxito.

REX ORANGE COUNTY: mítico popero que tiene un palizón encima que de ocupar espacio físico, y no figurado, no entraría por el marco de la puerta. En serio, música para ponerse misántropo y torturar a pequeños roedores.

RHYE: música tranquila y melódica. Carne de Ray Ban a las tres de la mañana, cuando estés de todo menos tranquilo y te esfuerces en contactar con tu camello de confianza para aguantar hasta Dj Coco. Eres patético o patética.

ROLLING BLACKOUTS COASTAL FEVER: rock & roll para abrazarte a tu mamá y decirle que la quieres en vez de darle de hostias por traerte a este puto mundo de mierda plagado de hijos de puta, cabrones y votantes de Ciudadanos. Cosas que puedes hacer escuchándoles: comprarte un Tamagochi, metértelo por el culo y llorar en la ducha. Iremos a verles porque nos encantan: hipocresía indie.

RORY PHILLIPS: electrónica de Game Boy Advance. Es como coger a Daft Punk y quitarles la gracia comercial. Podrían pinchar en cualquier buena discoteca de tu ciudad y ni siquiera te darías cuenta porque has envejecido y ahora prefieres el vermú de los domingos. Seguro que te pasas un rato, sin querer, por el qué dirán. 

ROSS FROM FRIENDS: en la biografía de Spotify no pone nada, así que entendemos que, o bien es autista, o se lo tiene muy creído. Es electrónica dance del montón, de la que suena igual a cualquier otro pijo en chandal que se ha comprado unos platos y abusado de las drogas en la universidad.

ROSTAM: el tipo sale de Vampire Weekend, así que no podemos esperar más que grima, melodrama, adolescencia confusa, psicodelia del todo a cien y angustia indie. Seguro que el otro gilipollas va a verle, y me arrastra a desgana -y me acaba flipando el concierto-.

THE SEA AND CAKE: !!! (chk chk chk) cuando sean pollas viejas y no les dé la olla para dar buenos directos.

DJ SEINFELD: es de esos Dj que irías a ver si te gustase la electrónica de verdad, supongo; en su defecto, has ido a ver a Moderat una docena de veces y te ha jodido que dejasen los escenarios por tiempo ilimitado. En el fondo extrañas la MTV de los 90. Nadie te quiere.

SETH TOXLER DISCO SET: un negro con tetitas Dj set.

SEVDALIZA: una de nuestras grandísimas apuestas para esta edición de Primavera Sound. Nos encanta por muchos motivos, pero sobre todo porque cuadrará con Lorde y podremos disfrutar del concierto como Dios manda. Otro año más sin pasar por Mordor. ¡Viva el escenario Pitchfork aunque suene a puta mierda!

SHANTI CELESTE: es curioso cómo este tipo de electrónica empieza toda igual. Vivimos la época dorada del Boiler Room y toda esa mierda: a ver cuando deja toda esta gente de fingir que les gusta este tipo de música; nosotros lo hemos hecho con el indie y no somos más felices, pero al menos hemos dejado de gastarnos dinero en drogas de diseño.

SHELLAC: nos encantan, no es ningún secreto. El hecho de que los tengan entre algodones da mucho que pensar, pero al menos dan la talla y no nos dejan a medias, como los Slowdive en el Mad Cool del año pasado… Ah, no, que no tocaron, no les apetecía.

SLOWDIVE: un viaje del Imserso a las entrañas de la música. Genialidad en estado puto. Van a cancelar el concierto.

SOLAR: se ve que le dio el sol.

SPARKS: pop bailable desde la década de los setenta. Banda liderada por los hermanos Ron y Russell Mael. Cuando les ves en fotos te preguntas si habrá incesto.

SPIRITUALIZED WITH ORCHESTRA AND CHOIR: como si Spiritualized no fuera suficiente ida de olla, se junta con una orquesta de tres pares de cojones. No nos lo perdemos ni de coña, a no ser que se solape con las Hinds.

STARCRAWLER: Ryan Adams les produjo el disco. Rock con toques glam. Si te metes los huevos entre las nalgas pasarás desapercibido; vosotras deberíais de haceros una peneplastia, o como coño se le llame a transformar un clítoris en un pene inutilizable. Son insoportables.

SUMAC: y sigue.

SUPERORGANISM: La tribu de los Brady puesta de popper haciendo electro pop.

SYLVIAN ESSO: más electro pop insoportable que no te llevará a ningún lado más que a los problemas de autoestima y la lástima como ser humano -si es que puede considerársete un ser humano-.

TEXXCOCO: hay quien dice que son la mejor banda de España, otros, como nosotros, no lo sabemos porque cuando telonearon a Viva Suecia en el Ochoymedio Club estábamos en el bar de enfrente dándole al brebaje. Como es lógico y normal son un fijo para esta edición de Mierdaindie Sound.

THUNDERCAT: tipo enorme de color que viste como Daniel el travieso y te mira mal desde el charco en el que al parecer vive desde 1989 -foto de la portada de su último disco-. Musicalmente es lo mejor que le va a pasar a Barcelona desde aquella vez que una gorda cantó con Freddie Mercury en los Juegos Olímpicos.

TIGERCATS: happy pop raro made in British. No sé qué coño nos pasa hoy que escuchemos lo que escuchemos todo nos parece una puta mierda. Bueno, puede que ellos lo sean. Sí, en efecto lo son. Menos mal que tocarán a las cuatro de la tarde.

TOULOUSE LOW TRAX: suena a como si un montón de fontaneros se pusiesen a hacer drum and bass con las tuberías del baño de la casa de su puta madre. Odiosos.

TOM MISCH: desde que se supone que la música disco no es una puta mierda, el panorama musical internacional lo es.

TY SEGALL AND THE FREEDOM BAND: el pesado este de los cojones… Es como si Tame Impala, el otro puto pesado de los cojones, se hubiera comido unos hongos alucinógenos en su casa de campo de Australia y acabase follando con un canguro. De dicha unión, al cabo de unos meses, saldría Ty Segall y su cara gorrino. Dicen que el parto de los canguros es el más doloroso que existe. Ver a este tío en directo debe ser lo segundo más doloroso que existe, a no ser que Bono te dé por culo. Seguro que “el otro” me curte el lomo por decir esto, pero qué sabrá él, si le gusta Tame Impala.

TYLER, THE CREATOR: solo hay algo que me aburra más que el hip hop: el hip hop cuando es en inglés y no entiendo la letra. Hasta luegui.

UMFANG b2b VOLVOX: Boiler Room. Electrónica del Hacendado. Todo nos suena igual. Cuánto daño ha hecho la droga a nuestra especie. Casi tanto como los Arcade Fire a la música independiente.

UNKNOWN MORTAL ORCHESTRA: una soberana pasada de espectáculo. En su concierto de Madrid hace unos años, en la Joy Eslava, lloramos -sobre todo porque nos costó la entrada veinte euros en la puerta y el resto la habían comprado por treinta y tantos-.

VAGABON: música negra agradable, rítmica y melódica. Nos cae bien esta tía, tiene pinta de ser una gran persona. Al fin algo de lo que escucho me permite sentir algo que no sea odio visceral.

VINCE STAPLES: cuando el hip hop es así, aunque sea en inglés, nos flipa. El tío es pura energía. Esperemos que ningún policía le dispare antes de que se celebre el Primavera Sound.

VRIL: chunda chunda… tss tss tss tss. Mierda de electrónica contemporánea.

VULK: esto sí. Rock oscuro y en ocasiones pasteloso. Mola porque mezcla muchos estilos en uno solo. Nos recuerdan a Sonic Youth por momentos, y de repente a Pixies, y luego a… Joder, no nos los perdemos por nada del mundo. Son cojonudos.

THE WAR ON DRUGS: desde que para verles no hace falta verle el jepeto a Kurt Ville han ganado mucho. Nos gusta su rollo, su psicodelia rockera y ellos. Nos gustan por muchos motivos, pero sobre todo porque hacen buena música sin necesidad de tirar de viejos trucos. Menudo comentario cuñado ese último. Debe ser que hace poco he cumplido los treinta.

WARPAINT: como siempre os decimos, que no os engañen con su tema New Song, son unas taciturnas de tres pares. Las hemos visto como media docena de veces y volveremos a verlas una más. Jamás nos aburren. Es amor.

WATAIN: este festival sería una puta mierda sin algo de black metal. Una cosa curiosa del Primavera Sound es ver a todos esos indies de mierda de cuarenta años viendo en directo a este tipo de bandas y fingiendo que les gusta solo por poder decir que escuchan algo underground y que se sale del común denominador del panorama internacional de la música, o sea, indie de los cojones o más indie de los cojones. Uno, que tiene los huevos pelados de ver mierda como esta en directo desde los quince años, e incluso mierda mucho más dura, solo puede decir que finge que le gusta al igual que todos esos paletos medio calvos. Doy puta lástima.

WAXAHATCHEE: rock desde Alabama. Esta chica sabe lo que hace. Nos gusta sobremanera. Recuerda a Angel Olsen por momentos, pero tiene un toque Cranberries cojonudo. Muy fresco. Iremos.

DJ WEY: ¿pasa algo si no me lo escucho y paso al siguiente de la lista? Yo creo que no.

WILLIKENS & IVKOVIC: vaya, creo que salto dos escalones.

WOLF PARADE: hay que tener cuidado con ellos, abrieron varias veces para Arcade Fire. Podrían engañarnos como hicieron los canadienses en su momento, y que nos pasemos los próximos diez años creyendo que no son una banda de mierda; pese a todo, Wolf Parade molan e iremos a verles.

XAVIER CALVET: no está tan calvo. Tiene un poco pelo-paja, pero si no sopla demasiado el viento quizá lo consiga. ¡Ánimo, Calvet!

YELLOW DAYS: mezcla entre jazz, rock, blues y música negra. Joder, como si supiese distinguir entre géneros. Este análisis tiene tanto rigor periodístico como cualquier cosa que haya publicado la Vice desde que existe, pero nosotros al menos no vamos de flipados… ¿o sí?

YONAKA: como si Yeah Yeah Yeahs se hubieran ido de fiesta con Death From Above y todo hubiera acabado en el estudio echando unas birras y marcándose unos buenos riffs de guitarra juntos. Nos encanta Yonaka, son cojonudos en todos los sentidos.

ZA!: en toda la boca.

ZEAL & ARDOR: akelarre. Satanismo. Música negra. Esclavitud. El hombre blanco nos oprime. The Mars Volta. Joder, ¡son la polla!

THE ZEPHYR BONES: joder, y pensar que les voy a ver la semana que viene en el Barcelona Psych Fest… ¡Mirad lo que me hacéis hacer, Bifanna

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