Lecciones que hemos aprendido en Viña Rock 2018

Lecciones que hemos aprendido del Viña Rock 2018

UNA VEZ MÁS HEMOS TENIDO QUE VACUNARNOS DEL TÉTANOS, TRATARNOS LA GONORREA Y MEDICARNOS CONTRA LA DISENTERÍA, PERO AL MENOS NO HEMOS IDO AL FESTIVAL

1. El nivel de cromosomas se halla del todo desnivelado en festivales cuya media de edad se encuentra por debajo de los veinte años.

2. Todo músico español mayor de cuarenta años debería de tener prohibido subirse a un escenario; a no ser que sea Serrat, en cuyo caso debería de tener prohibido salir de su puta casa.

3. El típico «Me ha robado un rumano» queda silenciado, tras esta nueva edición, por el no menos venerable «¿Qué hacen esos punkis en nuestra tienda?».

4. Los piojos, carrachos y pulgas tienen mal despertar; si se te adhieren a la zona muerta que separa el ojete de tus partes nobles, son en realidad ladillas. Lo aconsejable en estos casos es quemarse a lo bonzo.

5. Dado que madurar forma parte de la vida, y la vida forma parte de la muerte, es muy aconsejable suicidarse antes de salir hacia el recinto. Tener que ir a Albacete también podría tener algo que ver –es de recibo mencionarlo en la nota de suicidio que has de escribir a tu familia-.

6. Solo hay una cosa peor que tener que fingir que respetas la vida y que en realidad no eres un misántropo empedernido al que le gustaría ver arder el mundo: tener que hacerlo rodeado de punkis. Solo esperamos que Rockstar Games lance pronto un módulo de GTA ambientado en Viña Rock para poder atajar de algún modo tamaña desidia y odio hacia la humanidad.

7. Como si tener que contenerse y no prender fuego a un punki de mierda no fuera suficiente, luego están los hippies de papá estudiantes de filosofía o audiovisuales en la uni de turno que inspiran mismamente animadversión y odio visceral a partes iguales. No hay dinero que pague el quedarse en casa y omitir que dicho festival existe.

8. Comer caca del suelo, mearse encima, desayunar estramonio y amanecer muerto son clásicos atemporales de Viña Rock; este año, además, incluiremos en dicha lista «morreo desdentado» y «felación anal».

9. El drama de la selectividad, el amanecer del bello púbico, o la primera regla, suenan fatal desde que perdieron el rumbo allá por 2012, momento en el cual, a puertas del Fin del Mundo Maya, te diste cuenta de que el Día del Juicio Final era un puto cuento y llegarías vivo a los treinta. Has envejecido, deberías ir a festivales de la tercera edad, rollo Primavera Sound o Sonorama, pero eres un puto miserable y sigues anhelando recuperar una juventud que, tras esfumarse como agua de mayo, resultó ser un fiasco. Es posible que si sigues asistiendo al Viña Rock de aquí en adelante convirtiéndote en un tiburón sexual, así que al loro.

10. Por último, y no menos importante, si una banda ha logrado mantener su formación original a lo largo de los últimos veinte años, lo más probable es que en los últimos veinte años no haya sacado un solo disco decente –qué disco ni que niño muerto: un solo tema decente-. Viña Rock es a la música lo que las pupitas del sida a la sociedad estadounidense de los barrios bajos de Los Ángeles a finales de los ochenta; es al mundo del rock lo que Izal al indie de mierda.

Artículos Relacionados