Se tatúa la cara de El Fary para que su novia le deje

“NO SÉ QUÉ MÁS HACER PARA QUE ME DEJE TRANQUILO”, ASEGURA EL AFECTADO

Norberto Pelayo confiesa haber llegado al límite, de la que dice ser, “una relación insostenible”. Este vecino de la localidad asturiana de Lastres afirma que ha intentado por todos los medios que su novia le deje, “pero no ha habido manera humana. He llegado a engordar 30 kilos, ducharme dos veces al mes, dejar que mi vello crezca. ¡Hasta hago un ruido insoportable al masticar!”.
 
Su novia Inés, con la que convive desde hace más de diez años, cree que “lo normal en una relación duradera es que vayan apareciendo ciertos defectos, pero no soy de las que se enfada con facilidad. Tampoco soy una maniática. Es más, me encanta ver cómo sorbe la sopa, me quedo embobada”.
 
“Estoy al límite” continúa Norberto, “he decidido tatuarme a El Fary porque sé de sobra que ye el icono anti-erótico por excelencia. Pero ni por esas, ho”.
 
“El Fary no ye que fuera guapo precisamente, pero mi cuqui siempre ha tenido un sentido del humor encomiable”, precisa Inés, “es lo que más me gusta de él. Me desorino con sus chorradas”.
 
Norberto ha creado, en change.org, una recogida de firmas para pedir la ansiada orden de alojamiento que permita “estrapallar esta relación”. Sobre el origen de todo este problema nos confiesa: “no tengo ni puta idea de por qué empecé todo esto. Pero ya se sabe que los asturianos somos muy cabezones, ho”

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