DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Nuestro lugar es el festival sostenible, donde no se abusa del público ni de los trabajadores. La letra pequeña –donde tu banda de mierda–, la irreverencia, el humor de trinchera y el sudapollismo absoluto; la peineta al entendidito y el vilipendio a promotoras indecentes, festivales explotadores y sellos basura; a todas esas marcas que, en el momento en que una propuesta adquiere cierta relevancia, se abalanzan como hienas a destruirla —a cambio de mejorar sus cuotas de mercado.
Es por ello que:
- No vamos a pedir acreditaciones. Si queremos ir, compraremos abono o entrada.
- No intentaremos contentar a nadie: no buscamos hacer amigos ni caer en gracia.
- Apoyaremos a festivales emergentes, promotoras independientes, bandas nóveles, músicos y artistas sin pedir nada a cambio; sin fijarnos en el número de seguidores.
- No aceptaremos dinero a cambio de hablar de un determinado tema u artista. Ya tenemos un trabajo: lo odiamos, pero paga las facturas.
- La publicidad dentro de este espacio será escasa y ética; lo recaudado irá destinado a mejorar los contenidos —y es posible que, para ello, debamos invertir en cerveza.
- Donde un macrofestival —o no tan macro— abuse de sus empleados, no pague a las bandas, ofrezca contratos abusivos o actúe de manera negligente en cualquier cuestión inherente a la dignidad de quienes asisten a tales eventos, ya sea por trabajo u ocio, allí estaremos nosotros para hacer lo que jamás ha hecho la prensa musical especializada: señalar a quienes destruyen la música y su ecosistema.
Para finalizar, sin mayor pretensión que dar por cerrada esta breve declaración de intenciones, en síntesis de los distintos puntos recogidos en ella, con la única intención de resumir en una única idea clara su contenido, sin razón alguna para dilatar aún más la extensión del texto, no sin antes agradeceros haber llegado hasta aquí, os animamos a hacer cola y recoger bolsa.
Atentamente,
Mondo Insonoro.